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25N. Resistir como mariposas.

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En el mundo, cada minuto de un día cualquiera, cuatro mujeres son agredidas. Mientras lees esta línea, otra mujer está siendo golpeada, violentada o probablemente asesinada. Entonces podemos preguntarnos ¿qué tenemos en común todas las mujeres de todos los rincones del mundo? La respuesta, aunque cruda, es simple, la posibilidad real o potencial de ser violentadas por el sencillo hecho de ser mujeres.

Cifras y mapa de la imagen provienen de Centro Virtual de Conocimiento para poner fin a la Violencia Hacia las Mujeres. Imagen adaptada con rostros de mujeres por El Chapín Prensa.

Según Medicina Legal, cada día, 140 mujeres han sido agredidas por su pareja en Colombia en lo corrido de 2017; en 2016: 51.182 mujeres fueron víctimas de violencia doméstica. Estas cifras, aunque importantes no evidencian la problemática real que sufrimos las mujeres en los territorios colombianos y en el mundo: vivimos en ambientes peligrosos porque son patriarcales. Las justificaciones para defender a los agresores parecen estar en el imaginario colectivo: frases en conversaciones como “si el marido le pega es porque algo habrá hecho”, o en el caso de violencia sexual como “quién la manda a vestirse así”, “eso fue porque andaba sola y de noche en la calle”. Se termina naturalizando la violencia hacia las mujeres.

Esta naturalización sumada a la infantilización y la inferiorización de las mujeres produce y reproduce prácticas violentas como los celos, burlas y mentiras, que comúnmente inofensivas terminan escalando en gravedad a la intimidación, amenazas, controles y prohibiciones, hasta llegar a prácticas alarmantes como amenazas con objetos o armas, forzar relaciones sexuales, abusos sexuales, violaciones, mutilaciones y finalmente el asesinato.

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Este asesinato que se comete contra las mujeres por el hecho de ser mujeres fue denominado en Colombia como Feminicidio desde el 6 de julio de 2015 gracias a la ley 1761, también llamada Ley Rosa Elvira Cely; conocemos este caso no por lo ocurrido, sino por la incompetencia de las instituciones distritales, la falta de garantías legales que brindó la Fiscalía y la desfachatez de la Alcaldía Distrital al culpar a Rosa Elvira porque “todos sabían que (Javier Velasco y Mauricio Ariza, este último exculpado en el proceso) tenían comportamientos raros y los tildaban de malosos. No obstante lo anterior, Rosa Elvira Cely salió a departir con ellos, se tomaron unos tragos”.

Para el Estado y la sociedad somos las mujeres quienes debemos cuidar qué hacemos, con quién nos relacionamos, a dónde vamos y cómo nos vestimos. Según esto es nuestro deber andar a la defensiva, la carga recae en nosotras. Pero no debería ser nuestra responsabilidad, es agotador pensar cada paso, desconfiar de cada persona, darse a la tarea diaria por evitar o pelear contra todas las violencias.

El 25 de noviembre es del día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en este día recordamos a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, hermanas dominicanas que fueron acosadas, perseguidas, torturadas y finalmente asesinadas por el dictador Trujillo que vio en ellas a unas mujeres atractivas que podía conquistar, pero se encontró con tres luchadoras que no callaron ante sus abusos. La memoria de las Mirabal nos llama a pensar sobre la forma en que se nos trata a las mujeres, a entender que no son actos excepcionales los que nos violentan, sino que son hechos sistemáticos y cotidianos que necesitan que se actúe ya porque no queremos ser NI UNA MENOS.