Administrando en pandemia, ¿pasa o se raja Claudia López?

Mi balance de un difícil pero movido 2020 para Bogotá.

Claudia logró en el primer año pandémico poner por delante las necesidades de la ciudad y unificar a alcaldes y gobernadores democráticos del país para demandar al gobierno nacional respuesta para las ciudades y sectores golpeados por la peor crisis económica de la historia, ¡como debe ser!. Al tiempo, consiguió un Plan Distrital de Desarrollo en su mayoría positivo y de avanzada. Con ella y quienes rodean este gobierno Bogotá da pasos en varios frentes como el social, ambiental y de movilidad (este último con varios asteriscos), que avanzan en arrebatar del negocio los derechos de la ciudadanía.

Lanzamiento Sistema Distrital den Cuidado, 15 octubre de 2020.

El pasado año se estructuró, socializó y decretó la implementación del Sistema Distrital de Cuidado, ejemplo en el continente cuya puesta en marcha es revolucionaria. La Secretaría de la Mujer, con un presupuesto duplicado, lo diseñó en cabeza de la economista Natalia Moreno para que en sus propias palabras «el Estado sea el primer cuidador de la vida y no descargue su obligación en las mujeres», reconociendo la labor económicamente y redistribuyendo la carga de quienes cuidan de los demás.

Funcionarios de la subdirección de juventud buscando jóvenes vulnerables puerta a puerta. Barrio Versalles, 5 de febrero de 2021.

A lo que se suma la polìtica de la Secretaría de Integración Social que salió a llevar su oferta institucional al territorio de las 20 localidades, con la Estrategia Territorial Integral Social —ETIS— (que permite abordar los barrios pobres y vulnerables donde estén ubicados los Hogares de jefatura femenina) y la Estrategia de retorno a las oportunidades —RETO— (para los jóvenes vulnerables), saliéndose de los parámetros neoliberales de focalización utilizados en todo el país y buscando calle a calle a la gente más vulnerable con énfasis en las mujeres y los jóvenes NINI (que ni estudian ni trabajan). Al respecto, concuerdo con Sergio Fernández, subdirector para la juventud: «Si en todo el país el Estado tocase a las puertas en los lugares más pobres y vulnerables para llevar oportunidades a los jóvenes como lo hace Bogotá (…) esto empezaría a mejorar».

Sobre los asuntos de ambiente y ordenamiento territorial, hay tres aciertos que  le ponen un contrapeso a los especuladores del suelo y rompen con lo que venía de Peñalosa: consecuente con las voces ciudadanas, López desistió de la urbanización de la reserva Van der Hammen y del sendero Las Mariposas en la Reserva Forestal de los Cerros Orientales, y derogó el proyecto de renovación urbana Alameda Entreparques. Además, rectificó su idea de tramitar el Plan de Ordenamiento Territorial de afán tras llamado de varios sectores y concejales.

Anuncio de «Red Metro regional, la apuesta de movilidad de Bogotá», 27 de enero de 2020.

Por el lado de la movilidad y transporte, se proyecta una ciudad modos férreos como eje y queda atrás el plan de Peñalosa de 20 troncales de TransMilenio por toda la ciudad de acá a 2050 —aunque no en su totalidad como quisiéramos—. Con sus mayorías, acompañó la oportuna propuesta del concejal  Manuel Sarmiento de estructurar un operador público de transporte y se propuso disminuir al 15% el gasto en movilidad para los hogares de estratos 1 y 2. Sin embargo, es importante desde ya revisar el modelo TransMilenio que le generó un déficit por encima de 1,9 billones en 2020 a la ciudad. A lo anterior se suma: que la prolongación del trazado propuesto de segunda línea del metro sería por la calle 72, desistiendo de la mala idea del exalcalde de prolongar sobre las troncales convirtiendo el Metro en un TransMilenio de segundo piso, y fortalece la red férrea como columna vertebral del sistema; es positivo que la ciudad participe en el regiotram de occidente y en el del norte, pero se deben priorizar sobre otros proyectos de troncales de buses; importantes voces de la ciudadanía prendieron alertas sobre proyecto de corredor verde sobre la Carrera Séptima, que contraría lo expuesto en campaña y no responde a las necesidades integrales de movilidad del corredor oriental de la ciudad.

Icónica imagen de lo que ha sido el liderazgo de la alcaldesa en el país, marzo de 2020.

Por otro lado, no podría hacerse un balance sin evaluar el desempeño en la atención a la pandemia. Si me pidieran resumirlo en una palabra diría liderazgo. Bogotá en cabeza de Claudia ha sido referente en el país por su inclinación por el cuidado de la salud. Pero lo que más me gusta, es cómo mientras hace lo posible con el músculo del Distrito, acierta exigiendo al gobierno nacional de Duque lo que le corresponde. Frases como estas lo ilustran: «Si el gobierno nacional no pone en marcha un verdadero plan de rescate, una generación entera puede naufragar», «dejar la vacunación a la lógica privada de las EPS/IPS es muy riesgoso», y  un debate recientemente elevó pero lastimosamente no antes, «seguimos sin tener fecha y cantidad de vacunas a recibir, tampoco nos han entregado la base de datos de priorizados a vacunar en la primera etapa y el proceso sigue totalmente centralizado en EPS e IPS, que hasta ahora no han hecho bien ni siquiera el testeo y rastreo masivo».

Primera diapositiva de rendición de cunetas de la mal llamada Renta Básica.

Acierta también haciendo un esfuerzo fiscal para llevar dinero a los más vulnerables en la pandemia y establecerlo para el cuatrienio completo, mientras exige más a Duque. En Chapinero —donde vivo y por donde más me muevo— soy testigo de cómo ha llegado la ayuda distrital a algunos de sus barrios populares como Villas del Cerro. Bogotá llegó primero y lleva 40.000 giros de arriendo solidario, seis giros de ingreso solidario a alrededor de medio millón de hogares cada uno, más de 12 millones de ayudas alimentarias (la secretaria Xinia Navarro que mantuvo y antes amplió servicios de Integración Social), y 640.000 mercados entregados. Sin embargo, este esfuerzo que es complementario al nacional, se queda corto. Primero, porque la inversión pública de la ciudad  —con endeudamiento— se está centrando más en infraestructura (que la misma Secretaría de Planeación dice que no impacta positivamente el PIB). Y segundo, porque medidas positivas como los alivios tributarios ya se agotaron en 2020 (aunque se acompañó de aumento permanente de tarifa del ICA a los bancos, algo muy progresivo) y los incentivos para el empleo (un subsidio a la nómina mucho mejor que el nacional) y empleo de emergencia, muy positivos también, avanzan lento y sin suficiente apropiación presupuestal.

Para terminar, le reconozco lo valiente ante el abuso policial que marcó el año, nunca otro alcalde había confrontado a la institución con fundamento en los problemas estructurales como lo hizo ella, y por otro lado, que su administración está avanzando como ninguna anterior en la formalización laboral de trabajadores del distrito (por ejemplo en Salud e Integración Social), lo que desigualdad para los servidores y obstáculo a la corrupción clientelista. ¿La principal falencia del primer año? La ausencia concreta de una política de fomento al desarrollo industrial de la ciudad.

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