Al compañero Gustavo Quesada

Es mucho lo que hombres y mujeres de todas las edades le debemos a Gustavo, un historiador y poeta revolucionario que con su sabiduría y ejemplo instruyó a muchas personas apoyándose sobre las huellas dejadas por Raúl Eduardo Mahecha, María Cano, Francisco de Paula Santander, Policarpa Salavarrieta Ríos, entre otros ejemplares patriotas, para inspirar a una gran variedad de gentes decididas por emprender la lucha por la soberanía nacional de Colombia y la libre autodeterminación de los pueblos. Hoy se fue y nos dejó con un gran legado que debemos reconocer y reivindicar.

Conocí al viejo por sus charlas sobre la historia y la cultura de Colombia, donde nos desbordaba de dignidad con sus análisis sobre las contradicciones propias de todo proceso histórico, guiándonos de forma cuidadosa y detallada por los rastros que nos ha dejado el sudor y los callos de la clase trabajadora, el campesinado, los esclavos, los artesanos, los comerciantes, los industriales y demás compatriotas de los más diversos colores y culturas que han forjado el pasado, el presente y forjarán el futuro de nuestra amada nación.

En muchas ocasiones viajamos junto a él, pasando de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. Haciendo transversal a sus reflexiones una regla esencial de la dialéctica: todo tiene que ver con todo. No se puede estudiar nada de forma aislada, cada fenómeno social se debe examinar bajo las reglas del método científico, buscando alcanzar la comprensión del mismo en su compleja totalidad. Por ejemplo, la primera independencia de Colombia no se hubiera dado sin el debilitamiento del imperio español a causa de las guerras Napoleónicas, el ejemplo haitiano, la declaración de los derechos humanos en París y la independencia de Estados Unidos; como tampoco se hubiera dado sin el valor de Simón Bolívar al haber conformado un gran frente amplio anticolonial compuesto de las más diversas capas de la sociedad colombiana.

Siempre recordaré al viejo Gustavo —el bigotón tierno de las pausas activas para tomarse un tinto fumándose un cigarrillo— como un ejemplo por su participación activa y permanente en las luchas populares, como intelectual al servicio de los desposeídos, como un patriota que se mantiene vivo con sus variados poemas y reflexiones históricas que perduran y perdurarán, en el papel y en las pantallas, gracias a muchas y muchos que seguiremos su ejemplo y levantaremos con orgullo y devoción las banderas de lucha por la segunda y definitiva independencia de nuestro país, sostenidas por él con tanto valor. ¡Hasta siempre Gustavo!

“TODOS SE MUEREN

Tan sencillamente
Como pasar las hojas de los libros
Me aquieto en mi rincón
Me tomo el pulso
Me pregunto
¿Cuándo seré la hoja
Que termina el libro?
Pasan los días
Y sin embargo sigo respirando
¿Será la muerte
El hueco infame en la memoria?”

Gustavo Quesada (1947-2021) 

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