¿El nuevo Coronavirus ya estaba con nosotros hace más de un año?

El mainstream de opinión global conoce al SARS-CoV-2 —una nueva variante de coronavirus causante de la COVID-19 detectada por primera vez en Wuhan, China, a finales de 2019— como el virus chino, porque allí se detectó, pero con otra connotación porque Trump y todo el poder de EE.UU. promueve la idea de que los demonios chinos tienen la culpa de este azote contra la humanidad y la Organización Mundial de la Salud —OMS— es su cómplice. Pues ahora resulta que al parecer los chinos fueron los primeros en detectar un virus que ya se estaba tomando el mundo hace meses y que gracias a sus alertas oportunas e información científica compartida con el mundo hemos podido reaccionar, como lo dijo en su momento la OMS.

Hasta donde sabíamos, la enfermedad llegó a Europa empezando este año (primer caso detectado fue en Francia a finales de enero de 2020). Esta cronología de la evolución de la enfermedad puede cambiar según se confirme un nuevo estudio liderado por la Universidad de Barcela —UB—, con la colaboración de Aguas de Barcelona.

Los investigadores detectaron el virus en muestras de aguas residuales de Barcelona recogidas el 12 de marzo de 2019. Estos resultados, enviados a una revista de alto índice de impacto y publicados en el repositorio medRxiv, indicarían que la infección estaba presente mucho antes de que se tuviera constancia de cualquier caso de la COVID-19 en el mundo.

El trabajo, en el que han participado los investigadores del Grupo de Virus Entéricos de la UB Gemma Chavarria-Miró, Eduard Anfruns-Estrada y Susana Guix, liderados por Rosa Maria Pintó y Albert Bosch —presidente de la Sociedad Española de Virología—, se enmarca en el proyecto de vigilancia centinela del SARS-CoV-2. Esta iniciativa busca detectar el virus en las aguas residuales y facilitar la adopción de medidas inmediatas ante futuras olas de la enfermedad.

Haber encontrado presencia de virus antes de que se diagnosticaran casos demuestra, para los especialistas, que muchos infectados de COVID-19 podrían haber sido confundidos con casos de gripe en la Atención Primaria. «Haber detectado la difusión del SARS-CoV-2 con un mes de anticipación habría permitido una mejor respuesta a la pandemia», ha aseverado Bosch.

¿Cómo actuó China?

La nueva enfermedad se declaró en Wuhan a principios de diciembre de 2019 y empezando enero China publicó los datos genéticos en lo que el centro de enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota, EE.UU., —CIDRAP— calificó como «desarrollos que se mueven rápidamente». Cuando en marzo se declaró la pandemia, el Dr. Galea —enviado de la OMS a China— elogió la cooperación oportuna con la Comisión Nacional de Salud de este país. Los intercambios tempranos y frecuentes dieron como resultado la distribución de la secuencia genética del virus, así como las especificaciones para diseñar pruebas para que otros países pudieran identificarlo.

Por supuesto hubo errores al principio, se enfrentaban contra algo desconocido y actuaban sobre información muy parcial, pero como dijo Francois Balloux, epidemiólogo de la London’s Global University —UCL—, «China pudo haber actuado tarde. Tengo reservas sobre algunas medidas que implementaron, pero controlaron la epidemiale dieron al mundo una ventana de oportunidad para prepararse, que fue desperdiciada«.

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