El Arte y la Cultura no sobran en Colombia

Pareciera que generación tras generación se arraigado en nuestro país la idea de que sólo tienen valor aquellas cosas que pueden ser adquiridas por algún valor monetario pero ¿qué hay del arte y la cultura nacional?, ¿en dónde dejamos nuestra identidad?

Es claro que gobiernos como el de Iván Duque y los que le preceden han dejado atrás el valor y la importancia de la cultura colombiana, dándole una mayor preponderancia al tener que al mismo ser. Por miles de años no se le ha dado valor a la cultura como espacio para pensar y mirar críticamente la realidad. Por ejemplo, Colombia siguiendo el asesoramiento de los EEUU, para no ir muy atrás en el tiempo, implementó la Ley de Economía Naranja que fue aprobada en el Congreso de la República. La Ley Naranja fue una de las condiciones impuestas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE, para que Colombia ingresara a este club. Muchos aún no lo saben, pero esta ley es un atropello para nuestra idiosincrasia pues afecta de manera grave la autonomía y la soberanía cultural de nuestro país. Sin duda alguna esta ley le llenará los bolsillos a grandes empresas extranjeras del entretenimiento que ven como un negocio lucrativo al arte y a la cultura, pero no siendo esto lo peor, excluirá a los artistas y productores nacionales que se ven asfixiados por la competencia desleal que aplican estas empresas para lograr el monopolio del entretenimiento nacional, la disminución en la cuota de pantalla resulta ser un infortunado ejemplo de esto

Así, sectores como la salud, la educación, la ciencia, la cultura y el arte se han visto afectados por las malas políticas que los gobiernos nacionales han implementado, han puesto como prioridad los intereses de países extranjeros sobre el de su propio país. Los artistas y trabajadores de la cultura han tenido que sobrevivir en medio de gobiernos que demeritan y ocultan la verdadera importancia que trae consigo el arte y la cultura nacional, pues no se trata de entretenimiento vacío para momentos de ocio como ellos lo quieren hacer ver. Por el contrario, las diversas expresiones artísticas y culturales traen inmersas en sí un valor que va mucho más allá del monetario, son la idiosincrasia, el valor y el sentimiento de pertenencia que tenemos hacia las diferentes manifestaciones que existen en nuestro país y que hoy corren el riesgo de desaparecer. La pintura, la literatura, el teatro, la poesía, la música, la danza entre otras, reflejan una postura crítica, política y social de una sociedad, convirtiendo a este sector en uno pilares más importantes para la transformación de un país como el nuestro.

El sector cultural también ha jugado un papel importante a través de los años, pues mantener viva la historia colombiana no es una tarea fácil. De hecho, se hace cada vez más difícil en un país en que la élite política que nos ha gobernado se ha empecinado en que las nuevas generaciones olvidemos cada suceso histórico que haya logrado un avance democrático para los colombianos, y ¡ojo pues!, que como dicen por ahí: «quien no conoce su historia está condenado a repetirla».

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