Bogotanos se levantan contra el predial

El mes de abril empezó con bastante movimiento. El descontento de los bogotanos, a raíz de los aumentos del impuesto predial, agitó a varias comunidades de la ciudad que se niegan a endeudarse para pagar un impuesto injusto y costoso. Inconformes por tal abuso, centenares de personas decidieron organizar plantones simultáneos en varias localidades, para manifestar que estos cobros exceden su capacidad de pago.

En la localidad de Engativá, los vecinos del barrio Normandía, quienes desde la pasada administración han liderado las movilizaciones contra el impuesto predial, una vez más se tomaron las calles de la Avenida Boyacá con calle 53 para quemar los recibos en un acto de rechazo y desobediencia civil. El Chapín conversó con Fidel Poveda, vecino de Normandía y biólogo: “El impuesto predial me llegó por más de 12 millones de pesos, casi 15 salarios mínimos. Una injusticia.” Fidel y los demás vecinos se tomaron el carril derecho de la avenida Boyacá hasta llegar a la avenida El Dorado, desde allí desplegaron una pancarta llamando a la “Desobediencia Civil”.

Suba no fue la excepción, la localidad 11 de Bogotá realizó dos plantones contra el predial y el cobro por valorización que impulsó el alcalde Peñalosa y que fue respaldado por las mayorías en el Concejo de Bogotá afectas a su gobierno. El primero, realizado en la calle 116 con avenida Suba, contó con la presencia de vecinos de los barrios Pontevedra, Pasadena, Puente Largo, San Nicolás, Alhambra y Las Villas, quienes denunciaron cobros de hasta 14 millones de pesos, sumados ambos impuestos. Simultáneamente, en el Colegio Delia Zapata en el barrio Bilbao, los vecinos también denunciaron aumentos de hasta 700% en su predial.

Usaquén fue otra de las localidades del norte de la ciudad que se levantó a protestar contra la administración de Enrique Peñalosa. Los vecinos de Cerro Norte y Santa Cecilia, en los cerros orientales, pararon la calle 161. El Chapín conoció el caso de doña Dilia Vargas, propietaria de una fundación para niños y adultos mayores, cuyo predial aumentó 1089%, pasando de $67.000 a $730.000 en los dos últimos años. Según Catastro y la Secretaría de Hacienda, en respuesta a un derecho de petición, una carpa para cultivar tomates ubicada en el solar de la casa de doña Dilia fue considerada una “modificación estructural”, motivo por el cual aumentó el valor del predio y, por consiguiente, el impuesto predial. Casos injustos como los de Fidel o Dilia se viven en toda la ciudad.

De igual manera se movilizaron habitantes de Bosa en un recorrido por la avenida Ciudad de Cali que terminó en la alcaldía local. Reclamaron, con recibo en mano, que el elevado costo del impuesto no se compadece con la infraestructura de sus casas y el estrato en el que viven.

Estas movilizaciones auguran el inicio de las más grandes manifestaciones ciudadanas en contra de la nociva gestión del alcalde Enrique Peñalosa, que a pesar de tener los días contados para dejar el Palacio Liévano, sigue generando resistencia entre los bogotanos. De continuar así, Bogotá se llenará de más carteles rechazando su administración, cenizas de recibos prediales y más bogotanos inconformes en las calles, cansados de sus abusos, la contaminación e injusticias.

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