Cae Antonio Guerra de la Espriella por corrupción de Odebrecht

La Corte Suprema de Justicia ordenó capturar y detener al exsenador Antonio Guerra de la Espriella, como presunto autor de los delitos de enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir agravado, cohecho y tráfico de influencias, relacionados con sobornos de Odebrecht. Guerra fue electo por el partido Cambio Radical, era Santista, su familia es de tradición liberal pero sobrevivió en Sucre aliada con el paramilitarismo, y su hermana también senadora Uribista.

Según la investigación que adelanta la Sala Especial de Instrucción de la Corte, las pruebas recaudadas hasta ahora comprometen al excongresista con los sobornos pagados en el país por la corrupta multinacional, para obtener ventajas y favorecimiento en la adjudicación de contratos de infraestructura.

Los hechos que involucran la posible participación del exsenador Guerra de la Espriella habrían ocurrido el año 2012 (durante el gobierno de Santos), en el contrato de estabilidad jurídica y los proyectos Ruta del Sol II y Navelena a favor de Odebrecht.

Guerra es un mando medio del escándalo de Odebrecht, pero el país sigue a la espera de que los responsables de alto rango caigan y de que las responsabilidades políticas se establezcan. En este caso, aunque los hechos por los que se la acusa ocurrieron durante el gobierno Santos (de cuya bancada hacía parte el senador), ocurren en el contexto de una familia fuertemente ligada a Uribe.

La familia Guerra

Joselito Guerra y María del Rosario ‘Charo’ Guerra.

Antonio Guerra de la Espriella es hermano de María del Rosario Guerra (senadora de Centro Democrático y ministra de Uribe en su segundo mandato) y Joselito Guerra (condenado por proceso 8.000). Junto a su primo Julio Miguel Guerra Sotto (senador de Opción Ciudadana) son las figuras visibles de una estructura familiar de Sucre de larga data clientelista, que a nombre del Partido Liberal ganó poder a punta de recursos públicos.

La familia es un clásico ejemplo del reencauche de la estructuras tradicionales del bipartidismo colombiano con las fachadas de partidos como los que eligieron en 2014 sus tres senadores (y luego a dos en 2018). Son además, un ejemplo claro de la falsa disyuntiva en la que el país se encuentra desde 2014: Antonio estaba con la reelección de Santos; María del Rosario, en férrea oposición al lado de Uribe; y los dos, lanzando fuertes críticas a Julio Miguel por haberse aliado con el ahijado político del paramilitar Salvador Arana.

Aunque estuvieron un tiempo fuera de la mermelada, el clan recuperó parte de su poder local en 2018 con dos secretarías: una en la Gobernación de Édgar Martínez (de Cambio Radical) y otra en la Alcaldía de Sincelejo de Jacobo Quessep (de la coalición entre la ASI y el Partido Liberal).

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