Clases presenciales: ¿tiene razón FECODE?

No tienen la razón los que piensan que la orden de abrir colegios a toda costa se debe acatar sin derecho a réplica, ni quienes argumentan que los niños tienen muy bajo riesgo de contraer y transmitir el coronavirus.

Alternar durante la pandemia clases presenciales con virtualidad (“blended learning”, en los países de habla inglesa) no es una idea innovadora del gobierno colombiano. De igual manera, la respuesta de la organización sindical de los maestros tampoco es única.  FECODE, al igual que los sindicatos de muchos países plantea que los más responsable en beneficio de educadores, estudiantes y la de la comunidad educativa es reabrir los colegios y escuelas que cuenten con medidas básicas de bioseguridad.

Quienes critican a FECODE, ignoran la relación directa que hay entre la reapertura de colegios y la transmisión del virus en la población en general.  Un estudio de Gurdasani y sus colegas, publicado en la revista The LANCET, el 10 de marzo de este año 2021, concluyó que reabrir colegios sin que existan condiciones estrictas de seguridad conlleva un alto riesgo de acelerar y agravar la pandemia

En este sentido, no tienen la razón los que piensan que la orden de abrir colegios a toda costa se debe acatar sin derecho a réplica, ni quienes argumentan que los niños tienen muy bajo riesgo de contraer y transmitir el coronavirus.

Los datos de la Oficina Nacional de Estadística de Inglaterra demuestran que la prevalencia de COVID-19 entre los niños de 2 a 16 años fue mayor a la de los demás grupos etarios durante las clases presenciales previas a las vacaciones escolares de navidad del 2020, especialmente en las regiones en donde prevaleció la transmisión de la variante británica del virus (SARS-COV-2 B.1.1.7).  Aunque es necesaria más investigación, es posible afirmar que la educación presencial sin medidas rigurosas de protección conlleva un riesgo alto de que muchos niños se infecten, infecten a sus familiares y se den las condiciones para que se incuben nuevas variantes del coronavirus.

Los resultados de otro estudio reciente (Munday et al, 2021) muestran que la presencialidad y el correspondiente aumento en los contactos sociales de los estudiantes incrementa la transmisibilidad del virus a niveles que aceleran la pandemia y dificultan o impiden su control. Esto significa que los datos existentes respaldan la urgencia de tomar todas las precauciones. Como lo ha venido sosteniendo FECODE: con la presencialidad se está arriesgando la salud de la comunidad educativa.

Los autores del primer estudio mencionado consideran que deben implementarse las siguientes medidas para hacer más seguras las escuelas y colegios durante la fase presencial de la alternancia: 1. Higiene de manos 2. Pruebas PCR 3. Vacunación 4. Crear en clase y durante el transporte escolar “burbujas” de estudiantes para que no estén contacto con otros grupos 5. Distanciamiento físico 6. Uso permanente de mascarillas y de protectores transparentes de la cara para facilitar la comunicación 7. ventilación 8. Apoyo económico y servicios de salud mental para los niños y sus familias. Las guías de los CDC de Atlanta y de los ministerios de educación de muchos países contienen recomendaciones similares, y en algunos, como en Israel incluyen normas de bioseguridad aún más estrictas.  En este contexto, FECODE simplemente está planteando condiciones básicas de bioseguridad.

En mi concepto hay siete condiciones básicas que se debieran tener en cuenta y que se enumeran en el gráfico 1. La condición más novedosa es la de hacer pruebas PCR en bloque, pues además de su bajo costo, se ha demostrado su efectividad y provee información vital para identificar los colegios que es viable abrir sin mayores riesgos.  Otro tipo de medidas de bajo costo empiezan a recomendarse en diversas partes del mundo tales como medir la presencia del coronavirus en las aguas residuales.

La vacunación de los maestros empieza a abrirse campo entre los mandatarios locales. El alcalde de Bucaramanga, por ejemplo, solicitó públicamente el pasado 4 de abril vacunar a los docentes como requisito para retornar a las clases presenciales . El gobierno debe tener presente a FECODE en su calidad de representante de los educadores del sector público como interlocutor válido en el manejo de la pandemia.

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