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Colombia ya no les come: Santistas y Uribistas lo mismo (I)

La sorprendente historia de Rafael Nieto Loaiza

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Primera de una serie de entregas sobre candidatos del continuismo. El precandidato Uribista Rafael Nieto se abre camino en la contienda mostrándose como opositor de Santos, pero en plena “pelea” entre Uribe y Santos recibía mermelada a montones.

¿Será el reciente, inesperado y emocionante triunfo de la Coalición Colombia en Yopal, la capital del único departamento con gobernador de Centro Democrático, razón para que los mismos de siempre estén preocupados? Deberían, luego de una visita a Yopal de la Coalición en pleno (Jorge Robledo, Claudia López y Sergio Fajardo, los 3 ya candidatos presidenciales) el yopaleño Leonardo Puentes, avalado por Polo y Verdes en conjunto, se quedó con la Alcaldía.

Tan preocupados están los del continuismo, que insisten por todos los medios hacerse ver como distintos. Uribistas y Santistas se pelean como si no supiéramos quiénes son. Acompáñenme a ver esta triste historia de uno de esos mismos que hoy quiere ser presidente, la primera de una serie que esperamos publicar.

Rafael Nieto Loaiza es uno de esos “buenos muchachos” que viniendo del Partido Conservador logró colocarse en un viceministerio justo después de graduarse como abogado (sin necesidad de tarjeta profesional, muy “inteligente” el muchacho) de la mano de Álvaro Uribe Vélez, el presidente revelación de la política que venía del Partido Liberal y hasta donde recuerdo el primer Presidente de la República en ser recibido con honores en la Universidad de los Andes (mi alma mater, conocida por su supuesta neutralidad).

Posterior a su viceministerio de menos de un año, Nieto Loaiza se dedicó entre otras cosas a escribir para el medio oficialista El Tiempo. En 2010 con las puertas cerradas a una nueva reelección, Uribe se vio en la obligación de señalar un sucesor. El elegido fue Juan Manuel Santos, de la familia antes dueña del mencionado diario y Ministro de Defensa estrella del entonces presidente entre 2006-2009, en pleno estallido de las ejecuciones extrajudiciales (los mal llamados falsos positivos).

Hechos como estos ya causaban mella en la imagen del uribismo. Para ese entonces el rector que antes recibió a Uribe, aplaudía la negativa a una nueva reelección, y señalaba que el senado había sido tomado por el paramilitarismo. Absurda ironía, que empeoraba cuando en el mismo discurso se aplaudía el triunfo de Santos. Algunos creyeron que el asunto era del personaje, y que cambiarlo era suficiente.

Con la elección del nuevo Presidente, Nieto Loaiza saltaría del gobierno de Uribe al de Santos pero aún bajo las toldas del Partido Conservador y esta vez como contratista (la llamada puerta giratoria), recibiendo a lo largo de meses alrededor de 1.000 millones de pesos por parte de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado que defiende a la Nación en pleitos judiciales, sin experiencia válida en litigio (como señala Ramiro Bejarano) y causando a Colombia múltiples derrotas como se señala en Las 2 Orillas.

Su primer contrato fue en 2012 de mano del hoy Procurador General de la Nación, para lo que curiosamente” el mismo día de celebrar el contrato el Consejo Superior de la Judicatura le expidió su tarjeta profesional. En 2013 sería ya uno de los civiles contratistas más grandes del gobierno de Juan Manuel Santos, como le registró el periódico El Espectador.

En mayo de este año la puerta volvió a girar, pero esta vez dejando el conservatismo para saltar nada más y nada menos que a la precandidatura presidencial con el partido de Uribe. Rafael Nieto, señalan algunos medios, está acaparando todas las miradas en la gira uribista con su discurso contundente contra el gobierno de Santos, el mismo que años atrás le llenaba los bolsillos. De todo se ve en la viña del señor.

Así que Uribe: sí, Rafael Nieto es el de la foto con el Presidente con quien dicen pelear. Y colombianos: entendamos que son los mismos con las mismas, la herencia del Frente Nacional. Conservadores y Liberales, que hace unas décadas se pusieron de acuerdo para repartirse el poder con clientelismo y que ahora se disfrazan de Partido de la U, Cambio Radical, Centro Democrático, otros tantos y hasta de independientes.

Desde esta columna mi saludo al siguiente reto de la Coalición Colombia: Cartagena. Es tanto el susto de los mismos que intentan no permitir que haya elecciones ¡Estamos con la gente de Cartagena!