Con tecnología que ya no se vende en Europa Volvo se queda con 60% de nuevos buses de TM

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Ayer tuvo lugar la adjudicación de la licitación de la nueva flota de las fases I y II de TransMilenio. Volvo, empresa donante del ITDP del que fue presidente Peñalosa, y los actuales operadores Fanalca, Transdev y la familia Baquero, se quedaron con el 60% de los buses

Ayer tuvo lugar la adjudicación de la licitación de la nueva flota de las fases I y II de TransMilenio. Volvo, empresa donante del ITDP del que fue presidente Peñalosa, y los actuales operadores Fanalca, Transdev y la familia Baquero, se quedaron con el 60% de los buses.

La atención en Bogotá se centró este viernes en la tecnología de la nueva flota del colapsado sistema de buses de “tránsito rápido” -BRT- de la ciudad. Como era de esperarse, Volvo y los operadores actuales se quedaron con una importantísima tajada del negocio en la adjudicación de la licitación. 6 de cada 10 buses nuevos serán del fabricante sueco, ayudando a la multinacional que con Peñalosa promueve los BRT en el tercer mundo a liberarse de motores obsoletos que ya no puede vender en el primer mundo.

Lo que también no debe perderse de vista es que no solo se trataba de la renovación de los buses sino de una nueva estructuración de un negocio ya bastante malo para los bogotanos. Enrique Peñalosa le mejoró el negocio a los privados, reduciendo de 6 a 3 familias la propiedad del mismo y garantizándoles dos rentabilidades, es decir, creando nos negocios donde había uno y haciendo más costoso el sistema.

Hoy padecemos uno de los sistemas de transporte más costosos de América Latina y la nueva licitación lo va a hacer mucho más costoso para la ciudad y para los usuarios. Para completar, las empresas que se presentaron para suministrar los buses terminarán también operándolos, una suerte de integración vertical que contradice el  argumento que el alcalde y su gerente de TransMilenio usaron de manera mentirosa para defender el modelo recargado de dos rentabilidades: que desconcentraría el negocio porque serían empresas diferentes las que suministran y las que operan.

La licitación adjudicada hoy tampoco resolverá ninguno de los graves problemas que padecen los trabajadores y usuarios del sistema. Como denunció el concejal Manuel Sarmiento, “no les importó y nunca se reunieron con ellos. Esa es la visión elitista del alcalde”. Así mismo, no les importó mejorar la calidad del servicio. La ocupación máxima en los buses será de 7 pasajeros por metro cuadrado, cuando los estándares internacionales señalan que es hacinamiento empieza después 6 pasajeros por metro cuadrado.

Sobre la tecnología de la flota que ha sido el tema central del debate, el resultado es terrible y se constituye como la pérdida de una gran oportunidad. El 60% adjudicado será diésel (cuyos resultados de la combustión son tan cancerígenos como el asbesto) con estándar Euro V de 2010. Como señaló el Senador Rodrigo Lara, “en Europa un bus Euro V no tiene valor comercial. Es chatarra porque simplemente no se puede vender. En Bogotá se adquirieron como nuevos y a full valor comercial”. Para Lara, el asunto va más allá: “¿se pueden imaginar el margen obtenido por los intermediarios de este negocio? Si eso no es corrupción, ¿qué es?”.

El otro 40% de la flota será a Gas natural, que aunque mejor en algunas emisiones que el diésel, aún se trata de una combustión contaminante. Una idea de lo que vamos a respirar la ciudadanía bogotana se puede apreciar en gráfica publicada por Aurelio Suárez, “saludos a sus neumólogos”:

Amarillo (lo que respiramos hasta ahora), verde (diésel “menos contaminante”) y rojo (gas) a partir de 2019.

 

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