Cuestión de Dignidad

La Declaración Universal de los Derechos Humanos considera que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales e inalienables de la familia. «Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad», estableció la Organización de Estados Americanos en 1969. Carlos Gaviria Díaz dijo que «el Estado colombiano está fundado en el respeto a la dignidad de la persona humana; esto significa que, como valor supremo, la dignidad irradia el conjunto de derechos fundamentales, los cuales encuentran en el libre desarrollo de la personalidad su máxima expresión». Agregó el maestro Gaviria que el principio de la dignidad humana «atiende necesariamente a la superación de la persona, respetando en todo momento su autonomía e identidad (…). El derecho a la vida no puede reducirse a la mera subsistencia, sino que implica el vivir adecuadamente en condiciones de dignidad». Esto es lo que tienen que recuperar los colombianos, víctimas de los neoliberales que los han “desmoralizado” y acabado con sus principios, “desclasándolos” para sojuzgarlos en beneficio de las multinacionales y el capital financiero.

El 28 del pasado mes de octubre fue lanzado el partido político Dignidad, que tiene, entre muchos de sus integrantes, a varios sectores que se escindieron del Polo Democrático Alternativo del maestro Carlos Gaviria, quienes, sumado, obtuvieron en los comicios del 2018 un total de 318.795 votos, o sea el 43,29 % de los 736.367 que consiguió el Polo. Además, eran el 35 % de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, el 37 % de los delegados del IV y último Congreso Nacional, y el 50 % de los Delegados del Congreso Nacional Extraordinario del pasado 29 de agosto, lo que indica que quienes se escindieron, casi por unanimidad en el Congreso Extraordinario del 24 de octubre, son sectores muy representativos. Un hecho notorio de la escisión es que se hizo en términos armónicos, dejando incluso las puertas abiertas para hacer unidad de acción en torno a objetivos específicos. Los escindidos han expresado en su comunicación de solicitud de retiro que se debe a «un importante número de diferencias de orden táctico y de enfoques sobre cómo abordar la compleja situación nacional, el papel de los partidos en las elecciones venideras y la lectura del momento político».

La declaración de principios de Dignidad indica que construirán «un nuevo partido político nacional de carácter muy amplio y democrático, que represente a los sectores populares, las clases medias y los empresarios de los diferentes sectores, urbanos y rurales. Y en el que tengan las mayores garantías las mujeres y los jóvenes y los indígenas y las comunidades negras, y todos aquellos que, como las personas LGBTI, no gozan de sus plenos derechos ciudadanos». Enfatiza que «entre los criterios resaltamos crear más fuentes de empleos con derechos, estables y bien remunerados, objetivo que exige desarrollar la industria y el agro, sustituyendo importaciones y exportando, así como las demás actividades económicas, condiciones básicas para reducir también la creciente pobreza y la fuerte desigualdad social. Y al tiempo que señalamos que este no es un proyecto para estatizar la economía, afirmamos que el país requiere de un Estado que la proteja y respalde en sus relaciones internas e internacionales, las cuales deben ser de respeto mutuo y beneficio recíproco».

La Dignidad se abre espacio como la luz de esperanza en donde ¡el sol brille para todos!

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