De Transmilenio y sus condiciones indignas para los habitantes de Kennedy

Bogotá cuenta con cerca de 7.000.000 de personas, una población mayor de países como Paraguay, Nicaragua, Finlandia o Dinamarca, sin embargo, es una de las tres ciudades del mundo con este número de habitantes que no cuenta con un metro. Al contrario, tiene como eje principal a Transmilenio, un sistema de buses que moviliza 2.485.904 personas, cantidad que sobrepasa la capacidad máxima del sistema para transportar a los bogotanos de manera digna y segura, cuestión que no debe generar satisfacción, como le genera al alcalde Enrique Peñalosa, sino preocupación e indignación porque significa pérdida de tiempo por la espera de los articulados y disminución en el tiempo que los residentes en Bogotá pierden con su familia.

De lo anterior, surge la siguiente pregunta, ¿cómo afectan las pésimas condiciones del Transmilenio a los habitantes de Kennedy? Pues bien, para evaluar esta situación se debe comprender que el sistema cuenta con 9 portales alrededor de la ciudad y de estos, el Portal Américas, ubicado en Kennedy, es de lo más congestionados. Este Portal fue el principal receptor de entradas en un día hábil durante el mes de diciembre de 2018, cerca de 84.000 personas, el 4,09% del total de usuarios. Pero eso no es todo, la estación Banderas está en el top 10 de las estaciones con mayor ingreso de usuarios en Bogotá. Solo en diciembre del año pasado, más de 39.000 personas ingresaron al sistema en esta estación en un día hábil, cerca del 1,91% de los usuarios totales. Por lo tanto, se concluye que cerca del 6% del total de los usuarios de Transmilenio ingresan en estas dos estaciones. ¿En qué condiciones deben viajar?

No es todo. Los habitantes de Kennedy, como los del resto de la ciudad, se ven afectados por los altos precios de los pasajes de Transmilenio. Para este análisis hay que tener en cuenta la Encuesta Multipropósito del 2017, donde se concluye que el 54% de la población de Kennedy es de los estratos 1 y 2, con ingresos promedios entre 1 y 2 salarios mínimos. Es decir, los habitantes de Kennedy que usan el sistema, en promedio, les entregan a los dueños de Transmilenio el 7% de sus ingresos para movilizarse dos veces al día durante 28 días al mes. Están empobreciendo a los Kennedianos.

De lo anterior podemos inferir que los kennedianos sufren el hacinamiento en las estaciones y en los buses, resultado de la decisión de Enrique Peñalosa absurda y anti técnica de priorizar los sistemas de buses por encima del metro, ignorando la alta demanda. Esto no va a ser solucionado con la propuesta de traer nuevos buses con sillas laterales, en donde van a ir menos pasajeros sentados y muchos más de pie, y en los que, según información oficial, por cada metro cuadrado viajarán siete usuarios, por encima de los estándares mundiales. ¿Qué pueden hacer los bogotanos y los habitantes de Kennedy para cambiar esta situación? Lo principal debe ser levantar nuestras voces y con amplias movilizaciones pacíficas y creativas exigir a la alcaldía distrital la renegociación de los contratos de operación de Transmilenio con el fin de que la operación del sistema sea público, lo que significaría eliminar las tasas de ganancia de los operadores, que valga decir son mucho mayores a la de los principales bancos del país y, además, ser conscientes de la decisión que debemos tomar los bogotanos: elegir entre el continuismo que nos limita a los buses pegados y seguir sufriendo los males descritos anteriormente o elegir propuestas de cambio que nos permita vivir una vida mucho más digna en la cual movilizarnos no signifique una tortura.

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