✋🏼¡Para! El dióxido de cloro es tóxico y no cura la COVID-19 🛑

Si estabas a punto de tomarte una cucharada de este brebaje o de compartir una cadena que lo recomienda en tu grupo familiar, ¡detente!, podría terminar muy mal. Te lo explicamos, habrá un poco de química, medicina y mucho sentido común, pero tranquilidad, nada del otro mundo.

El dióxido de cloro (ClO2) es un agente oxidante que se utiliza para blanquear pulpa de madera, como desinfectante para el agua potable y como esterilizante en hospitales. ¿No suena como medicina no? Dentro del cuerpo humano además, forma el ion clorito que también es una molécula altamente reactiva. Por lo anterior, en el agua potable se usa en cantidades ínfimas, que no representan peligro para la salud, de acuerdo a estudios de toxicología. 

Recientemente se ha popularizado en Latinoamérica su consumo oral como supuesta prevención o tratamiento de algunas enfermedades, incluida la COVID-19. Esta creciente tendencia preocupa por dos motivos: 1) el dióxido de cloro es una sustancia tóxica, con efectos nocivos para varios sistemas del organismo; y 2) no hay evidencia médica que indique su efectividad para el tratamiento o prevención de enfermedades, ni mecanismo de acción posible que explique estos supuestos efectos terapéuticos. 

Efectos tóxicos del dióxido de cloro

Existen casos clínicos reportados en la literatura que describen intoxicación por su consumo. Entre los efectos observados se incluye una condición denominada metahemoglobinemia. En condiciones normales, la hemoglobina cumple el papel de transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Cuando se consume dióxido de cloro, la hemoglobina se liga más fuerte al oxígeno y este no puede ser liberado en los tejidos, causando una deficiencia llamada hipoxia tisular.

MMS es una de las presentaciones popularizadas irreprensiblemente como tratamiento para varias enfermedades.

Otro efecto tóxico observado es el aumento de radicales libres de oxígeno en el organismo. Cuando hay un incremento en los radicales libres de oxígeno, ocurre en las células un proceso llamado estrés oxidativo, que resulta en daño celular; para evitar este daño, el organismo utiliza moléculas denominadas antioxidantes. Al consumir dióxido de cloro no solo se aumentan los radicales libres, sino que se disminuyen los niveles de antioxidantes en el organismo. Con esto se aumenta la posibilidad de daños en el organismo.

A este cuadro se le suman efectos gastrointestinales cómo ulceración e inflamación de la mucosa estomacal e intestinal; y efectos endocrinos, como alteración en la función de la glándula tiroides, que puede resultar en hipotiroidismo. Todos estos efectos han sido reportados en la literatura de investigación biomédica, en casos clínicos de intoxicación, o en estudios preclínicos de toxicología (con modelos animales). En dosis demasiado altas, los efectos perjudiciales aparecen con una sola ingesta; en dosis menores, pero que superan la ingesta diaria aceptable con creces, los efectos pueden aparecer después de varios meses. 

Ausencia de evidencia que apoye su efectividad

No, consumir dióxido de cloro no cura el coronavirus y es ...
Si ves esa cara por ahí, ¡huye!

Quienes recomiendan el consumo de esta sustancia aseguran que “incrementa los niveles de oxígeno en la sangre y que aumenta el pH del organismo dejándolo más alcalino”. Sin embargo, cómo se ha explicado, el consumo de esta sustancia lo que hace es obstaculizar el transporte de oxígeno a los tejidos, por lo que tendría un efecto contrario al afirmado. Por otro lado, el pH extracelular del organismo oscila entre 7.32 – 7.42 y debe mantenerse en este rango, por lo que el mismo organismo cuenta con varios mecanismos de regulación que incluyen los pulmones, los riñones y algunas moléculas presentes en la sangre. Cuando los valores de pH en el organismo son menores a 7.32, ocurre una condición llamada acidosis; cuando se encuentra en valores superiores a 7.42, ocurre una condición llamada alkalosis. Ambas condiciones representan un trastorno, por lo que un pH más alcalino de 7.42 no sería deseable.

Muchas personas aseguran que el consumo de dióxido de cloro ha impedido que contraigan COVID-19 y que sienten una mejora general en el bienestar; sin embargo, no hay forma de garantizar que el no haberse infectado se deba al consumo de la sustancia, o que la sensación de bienestar no sea resultado del efecto placebo. Otras personas aseguran haberse curado de la COVID-19 después de haber consumido el dióxido de cloro; sin embargo, se sabe que cerca del 80% de los contagiados se recuperarán de la enfermedad sin ningún tipo de tratamiento o intervención, por lo que es altamente probable que se trate simplemente de eso.

No es recomendable consumir dióxido de cloro frente a la imposibilidad de comprobar sus efectos terapéuticos y al potencial daño que puede causar en el organismo. 

Material de consulta

Si te interesa ahondar en el conocimiento científico al respecto, acá hay unas buenas fuentes por dónde empezar.

Primero un video de un canal de difusión de medicina.

Bercz, J. P., Jones, L., Garner, L., Murray, D., Ludwig, D. A., & Boston, J. (1982). Subchronic toxicity of chlorine dioxide and related compounds in drinking water in the nonhuman primate. Environmental health perspectives, 46, 47-55. https://doi.org/10.1289/ehp.824647

Couri, D., Abdel-Rahman, M. S., & Bull, R. J. (1982). Toxicological effects of chlorine dioxide, chlorite and chlorate. Environmental Health Perspectives, 46, 13-17. https://doi.org/10.1289/ehp.824613

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Hamm, L. L., Nakhoul, N., & Hering-Smith, K. S. (2015). Acid-base homeostasis. Clinical Journal of the American Society of Nephrology, 10(12), 2232-2242. https://doi.org/10.2215/CJN.07400715

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Taylor, J., Wohlers, D., & Amata, R. (2004). Toxicological profile for chlorine dioxide and chlorite. https://www.atsdr.cdc.gov/toxprofiles/tp.asp?id=582&tid=108
Werdehoff, K. S., & Singer, P. C. (1987). Chlorine Dioxide Effects on THMFP, TOXFP, and the Formation of Inorganic By‐products. Journal‐American Water Works Association, 79(9), 107-113.  https://doi.org/10.1002/j.1551-8833.1987.tb02908.x

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