El AGUA a la bolsa de Wall Street

En su columna del 26 de julio, el libretista de novelas y ahora senador Gustavo Bolívar «predijo» el fin del neoliberalismo a causa de la pandemia. Por suerte, más sensatos personajes advirtieron que como toda crisis solo exacerbaría las desigualdades y la concentración de la riqueza y el poder.

El analista económico Aurelio Suárez sorprendió a los colombianos este martes con la noticia de que el agua, el indispensable líquido, llega al mundo commodity. Acompañará al oro, el petróleo y otros en la Bolsa de Valores de Nueva York, como una decisión de ampliar el portafolio de especulación del capital financiero privado global. «Fallaron las predicciones de quienes dijeron que el Covid acabaría con el neoliberalismo», sentenció Aurelio.

Que el líquido del que depende la basta mayoría de la vida sea commodity implica además, según el experto, que grandes capitales globales y los países más poderosos pugnarán por el control físico de los reservorios y principales fuentes hídricas. Y hace una advertencia importante: «Ante esto no faltarán aquellos, que tienen como panacea el modelo exportador, que ahora hablen del “nuevo petróleo” para Colombia como lo han hecho con el “viejo petróleo”, el cannabis o los aguacates».

Lo que más preocupa es que la no sorpresiva movida del gran capital financiero hace parte de cómo este «ha hecho de la “lucha” contra el Cambio Climático un filón de especulación y de negocio», advertencia que hace años viene haciendo Suárez. Los fondos de capital financiero, accionistas mayoritarios de las compañías contratistas de seguridad y defensa (el llamado Walmart de la Guerra), son también los primeros de las Big Oil y además de las de Economía Verde. «No hay diferencia entre “capital fósil” y “verde”, son los mismos», recuerda Aurelio.

Lo que nos suelen vender como Economía Verde son solo carros eléctricos y empresas de energía alternativa, y muchos desconocen que estás ya se encuentran en control del capital financiero. Son un negocio y no una respuesta auténtica contra el Cambio Climático que tanto preocupa a las nuevas generaciones en especial. Para Suárez, omitir este hecho y presentar la especulación verde como solución «más que charlatanería es felonía».

Y entonces, si en Colombia no debemos seguir esa tendencia de neoliberalismo pintado de verde, ¿cuál es el camino? Para el analista, «la política autónoma de Colombia contra el Cambio Climático debe limitar el consumo contaminante —sin cargar impuestos indirectos a la base social—, proscribir el Fracking, implantar contabilidad ambiental integral sobre Gran Minería y Macroproyectos, y revertir la deforestación». No nos pueden tratar como grandes causantes ni responsables de ese fenómeno global. Por eso, mientras desarrollamos nuestra política interna, debemos en conjunto con otro países tropicales y vulnerables ante el Cambio Climático, exigir a las poderosas naciones responsables «acciones genuinas y compromisos vinculantes para frenarlo y no fuentes de negocio y nichos de especulación», concluyó Aurelio Suárez.

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