El palo no está pa’ cucharas

La cuchara es un utensilio de madera, metal o plástico que sirve para coger una pequeña porción del contenido de un recipiente, en especial para tomar y llevarse a la boca alimentos líquidos o blandos. Por la evolución, la cuchara de palo es la primera que se desarrolla, pero la madera para hacerla debe cumplir unas condiciones especiales de textura y construcción que no permitan que se raje o descascare, especialmente en las cucharas soperas que sirven para consumir los exquisitos sancochos campesinos.

El Gobierno de Iván Duque, junto con su coalición, encabezada por el Centro Democrático, Cambio Radical, el Partido Conservador y algunos elementos de otros partidos, entre ellos de La U y el Liberal, vienen forzando una serie de reformas que traerán graves consecuencias para la población colombiana, en lo económico y social por una parte, y en lo político por la otra. Esta coalición ha aprovechado la pandemia para “maniatar”, peor que a las vacas cuando las ordeñan, al Congreso de la República. Así, sus parlamentarios adeptos, escondidos tras una plataforma de internet, de espaldas al pueblo y sobornados por la “mermelada”, pretenden una reforma para “atornillarse” en sus cargos y curules. Hubo una primera operación fallida, un proyecto de ley que tenía por objetivo ampliar por dos años los períodos del presidente Iván Duque, la procuradora general, Margarita Cabello Blanco, el contralor general, Carlos Felipe Córdoba Larrarte y el fiscal general, Francisco Barbosa Delgado, además de los magistrados de las altas cortes, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, así como el de los propios congresistas, dizque para ahorrar gastos en la financiación de las elecciones. Ante la movilización de la opinión pública, e incluso de organismos internacionales, algunos representantes a la Cámara le quitaron el apoyo y murió sin nacer. Sin embargo, los medios de comunicación denunciaron que estos parlamentarios radicaron una nueva intentona conocida como la “igualación de los períodos electorales”, es decir, que se regrese a que en un mismo día se hagan todo tipo de elecciones, con lo que también extenderían el período del Congreso. Para esto, el presidente se confía en poder manipular al Congreso al que mantiene amarrado sin permitirle sesionar de manera presencial, mientras envía a el resto de la población a trabajar desafiando la pandemia. 

En lo económico y social, Duque lanza otra ofensiva en contra de los derechos de la población, disminuyendo su capacidad adquisitiva mediante una Reforma Tributaria que presenta engañosamente con carácter social y otro nombre, pero que se traduce en una desmejora de las condiciones de los trabajadores, pensionados y población en general, con nuevos impuestos, aumento de otros y reducción del tope de los salarios para hacerles pagar descuentos más altos. Esta Reforma Tributaria regresiva se fraguará además castigando el consumo de la canasta básica de la población. Los expertos de la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico, OCDE, dictaron su sentencia: «Los colombianos tienen que tributar más» para poder honrar el pago de la deuda externa, que a diciembre de 2020 alcanzó US $ 154.968 millones, que se come $ 55,40 por cada $ 100 que produce Colombia. Pero «el palo no está para hacer cucharas», le escuché decir a la gente. ¡Vendrán grandes movilizaciones!

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