El redondo negocio del ICETEX

La responsabilidad estatal de asegurar la educación de los jóvenes se ha desplazado hacia las familias, quienes deben endeudarse con entidades financieras para garantizar su derecho. Ya son cerca de 550.000 familias endeudadas con el ICETEX, 394.801 endeudados más que en el 2011 según los datos de la entidad y que representan el 23% de los estudiantes universitarios en el sistema de Educación Superior, cifra semejante a once veces la población estudiantil de la Universidad Nacional.

La lógica del gobierno es la de incentivar la demanda, es decir, el endeudamiento sistemático a los estudiantes y sus familias en lugar de inyectar los recursos necesarios a las bases presupuestales de las Universidades Públicas cuyo déficit, ya supera los 16.1 billones de pesos según datos de la Universidad Nacional[1]. Esta política es la que orienta a través de “recomendaciones” el Banco Mundial, y ahora la OCDE. No en vano el gobierno anunció que el Plan de Desarrollo 2014-2018 introduce 136 lineamientos de dicha organización.

De este modelo nadie se salva, y por el contrario, de alguna manera toca a todos. Por ejemplo, en la Universidad Javeriana de 22.000 estudiantes matriculados, 15.451 están endeudados con algún tipo de crédito, y de esos, el 43% mantiene un crédito con el ICETEX[2]. A esto se suman los desmedidos incrementos del 7% por encima del IPC en las matrículas académicas para el año 2015 (Resolución 618 de 2014, Pontificia Universidad Javeriana).

Santos y Parody, sacan pecho con una nueva línea de crédito estudiantil,  sin codeudor que financia la totalidad de las matrículas académicas, anunciada el pasado 21 de mayo. (http://bit.ly/1Ai1iMj). La ministra Parody ha disfrazado el programa “Tú eliges” como lo más avanzado en términos de equidad mientras  amplía la oferta de créditos hacia los estratos 1, 2 y 3, con un año de gracia para efectuar el pago del préstamo en el doble del tiempo de duración del programa académico cursado: ¡En promedio 10 años pagando el crédito estudiantil! Con la excusa de otorgar créditos condonables a las mejores pruebas Saber con puntaje superior a 310, pretenden endeudar a otros 70.000 jóvenes, mientras las universidades públicas siguen en crisis.

Disfrazan al ICETEX con la máscara de la equidad negando el inminente acoso de las firmas de cobranza, quienes ganan por la acumulación de la deuda que ya les ha generado ganancias de más de 32 mil millones de pesos a 2013, y por la capitalización de intereses, que es el cobro de intereses sobre intereses y está prohibido por la legislación civil. Esta figura también conocida como anatocismo, fue utilizada en los créditos de vivienda, UPAC, llevando a un crecimiento exponencial de la deuda y sometiendo a condiciones leoninas a los deudores. Situación en la que se pueden encontrar los estudiantes con los créditos estudiantiles dada la misma realidad que hoy enfrentan. Todo esto responde al afán del gobierno por privatizar la educación superior. Asegurarles el negocio al ICETEX cuya rentabilidad es del 7,6%, según lo ha denunciado el abogado Manuel Sarmiento eventualmente; ¡Casi el doble de la del Grupo Aval!

El Gobierno celebra que la cartera morosa bajó de 34% al 13% de 2013-2015, bajo la dirección de Fernando Rodríguez, quien curiosamente era miembro de la junta directiva de Helm Bank. Esconden que esto se ha logrado a punta de agencias de cobranza y ampliando el plazo de pago de intereses de 60 a 90 días, amortizando los préstamos de la entidad con los repagos de los estudiantes para mantener la viabilidad del sistema financiero. Así pudieron desinflar la cifra de morosos en el ICETEX pero el problema estructural sigue vigente y el negocio es de alta rentabilidad.

La política del gobierno para la Educación Superior es entregar dineros públicos a las Universidades Privadas y recursos privados para endeudar a las Universidades Públicas. Es imperativo que la comunidad educativa haga sus mayores esfuerzos para reversar esta política gubernamental que tanto daño le ha hecho a la educación superior, para dar paso a un cambio en el sector que pase por inyectar recursos públicos a las bases presupuestales de las universidades públicas, al tiempo que el Estado controle y supervise los excesivos aumentos de las matrículas y la correcta inversión de dichos recursos; solo así construirá el sistema educativo que el país necesita para salir adelante.

[1] Amaury Nuñez, Desfinanciación y negocio universitario. http://lasillallena.lasillavacia.com/node/671

[2] Boletín Estadístico 2012. Pontificia Universidad Javeriana.

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