El Transmilenio de Peñalosa por la Séptima tambalea

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Las tensiones internas han cobrado ya la renuncia de cuatro altos funcionarios del IDU, parece que nadie quiere ponerle la firma a este proyecto, y se rumora que hay líos entre el contratista (Ingetec) y la Alcaldía.

Las tensiones internas han cobrado ya la renuncia de cuatro altos funcionarios del IDU, parece que nadie quiere ponerle la firma a este proyecto, y se rumora que hay líos entre el contratista (Ingetec) y la Alcaldía.

Forzar una mala idea sale caro y trae consecuencias. El mal momento que atraviesa el proyecto de la troncal de TransMilenio por la Séptima luego de que se conociera un concepto interno de inviabilidad, coincide con que las voces ciudadanas que el alcalde decidió desconocer no se quedaron en la manifestación y pasaron a la acción: la primera demanda que presentaron acaba fue admitida y una segunda gran demanda ya inició su proceso. Insistir en una obra no prioritaria según sus propios estudios no está siendo fácil para el Alcalde.

Peñalosa dice que es inevitable el imperio de los buses por los próximos 100 años en Bogotá; mentira, a eso nos quiere condenar. La polémica troncal, junto al metro —o Transmilenio— elevado de la Caracas, es un golpe de gracia a la posibilidad de movilidad con modos férreos.

La resistencia ciudadana

El proyecto arrancó con una aprobación de tan solo el 20% según varios sondeos de medios y la encuesta de Bogotá Cómo Vamos, y tan pronto como la administración de Peñalosa empezó el supuesto componente de participación (que sólo versó sobre asuntos cosméticos) el descontento se cristalizó: el llamado de Edmundo López —un jóven vecino de El Chicó— a organizarse para hacer recapacitar al alcalde desembocó en la creación del comité ciudadano Defendamos la Séptima, el primer obstáculo del cuestionado proyecto. Se llenó la Séptima de afiches de “NO TM 7a”; el tema está en el centro del debate; y con movilizaciones le pidieron al alcalde escuchar.

Las vías jurídicas

Ante la actitud antidemocrática y antitécnica de la Alcaldía, fue presentada y luego admitida por parte del Tribunal Administrativo de Cundinamarca una demanda para defender el Parque Nacional amenazado por la construcción de una estación del tamaño del edificio Colpatria y que implica sustraerle 4.000 metros cuadrados (conozca los detalles). Dicha demanda fue elaborada por Karin Kuhfeldt y soportada por cerca de 2.000 firmas recogidas por activistas del mencionado comité. Para desgracia de Peñalosa el tribunal admitió lademanda, a pesar de que a través de los medios se movió la falsa noticia de su rechazo en un intento por apabullar a los bogotanos.

También y por iniciativa del Comité, tres expresidentes de las altas cortes trabajan en una acción popular que, de prosperar, obligaría a Peñalosa a desistir de todo el proyecto (entérese de cómo ayudar). La demanda ya surtió el primer requisito de la vía guvernativa y se espera se complemente con otras acciones jurídicas.

De puertas para adentro

Luego de lograr aprobar en el Concejo una astronómica suma para el antojo de su jefe sin contar con estudios (una inexorable fórmula para la corrupción), Yaneth Mantilla —directora del IDU— ha salido en falso ya cinco veces con la fecha de entrega de los estudios: cuatro prórrogas y ocho meses de retraso en un contrato de diez meses, a pesar de que en diciembre decía que estaban de un pelo. Para completar, la importante firma INGETEC —encargada del diseño— sufrió un duro revés en su reputación cuando la presa de Hidroituango colapsó, obra de la que es interventora.

“La troncal es prioritaria por estos niños que van al colegio”. Eldesespero por justificar la troncal llevó a la funcionaria a semejante conclusión luego de un taller de participación con niños de Bosa. Sobra explicar lo absurdo de la afirmación, pero además, ¿no deberían los niños tener colegios en su localidad? Hasta el cacareado apoyo de algunos rectores de universidades fue silenciado por la opinión contraria de los estudiantes.

Sin embargo, todo parecía encajarle cuando tuvo el visto bueno de la interventora y pudo con bombos anunciar el inicio del proceso de licitación. Pero entonces, una olla podrida se estalló.

Se conoció un memorando interno de fecha posterior al anuncio que calificaba la licitación como inviable. En 43 páginas se mostraban fallas, observaciones y alertas sobre posibles sobrecostos. Sorprendentemente y en tan sólo un mes, otra instancia del IDU dijo haber resuelto la mayoría de los problemas, pero como señaló la Revista Semana, generó suspicacia porque hacerlo requería estudios complejos de campo, eintriga por qué ese mismo día quienes señalaron los problemas dentro del Instituto declararon la viabilidad de la licitación, “cuando la mera revisión daba la impresión de que podría tomar mucho más que algunas horas”.

Las tensiones internas han cobrado ya la renuncia de cuatro altos funcionarios del IDU, parece que nadie quiere ponerle la firma a este proyecto, y se rumora que hay líos entre el contratista (Ingetec) y la Alcaldía. Ni las dudas ciudadanas ni las alertas del propio IDU se han logrado resolver; los estudios no han sido publicados; y a pesar de todo lo que huele mal en este proceso, la Administración insiste en que la caraquización de la Séptima —como la han llamado algunos ciudadanos— es un hecho. Ya algunos se atreven a calificar este proyecto como un híbrido entre la troncal de la 26 y el deprimido de la 94, no es hora de bajar la guardia.

Nota: sorprende el apoyo y silencio cómplice de algunos sectores ante este descalabro, ¿tendrá que ver con los 302.505 millones en ejecución el múltiples contratos por innecesarios estudios para supuestamente dejar todo listo en infraestructura de acá a 2050?

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