“Explosión de protestas tras la cuarentena”: el pronóstico secreto de la CIA francesa

El diario Le Parisien filtró el contenido de varias notas confidenciales en las que el Servicio Central de Inteligencia de Francia, homólogo galo de la CIA estadounidense, analiza el impacto del COVID-19. En ellos, los agentes de esa advierten un riesgo de “conflagración”, “enardecimiento” o “caldeo” (‘embrasament’, en francés) de la protesta social al término del confinamiento obligatorio. Señalan que “la cuarentena no permite que el que el rugido popular siga expresándose, pero la rabia no se debilita y el manejo de la crisis, altamente criticado, atiza la protesta”.

De acuerdo con sus informes, las manifestaciones se verían motivadas, de un lado, por la humillación a la que se ha sometido a los más humildes en el marco de esta crisis y, de otro, por el odio hacia la clase política que encarna la figura del presidente Emmanuel Macron. Los funcionarios de inteligencia ya anticipan “la conformación comités de lucha entre personas del mismo edificio de apartamentos”, así como otras formas de organización a distancia.

Pese a todo, el augurio que causa mayor temor entre los agentes parece ser la alta posibilidad de que el llamado tenga tanto efecto sobre ciudadanos de izquierda como de derecha. “En ambos lados del movimiento, los simpatizantes esperarán que la crisis conduzca a un nuevo modelo de sociedad”, dice una de las notas. Esto implicaría, además, una unidad entre los conocidos chalecos amarillos y el grupo de “las batas blancas” del sector de la salud, orientados -quizá- por los sindicatos más tradicionales, de cuya preponderancia en el movimiento no cabe duda. Para estos últimos, la crisis ha mostrado las limitaciones de neoliberalismo, dónde “sólo prevalece la lógica financiera”.

Lo interesante es que Francia no fue el único país donde el brote del COVID-19 interrumpió movilizaciones masivas en contra de gobiernos impopulares y reformas neoliberales. ¿Aplicará el presagio del Servicio Central de Inteligencia a Colombia, Chile y Bolivia?

[Artículo original de Le Parisien, en francés]

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