Fajardo pide por escrito la renuncia de Carrasquilla

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Luego del debate de Jorge Robledo, el excandidato presidencial Sergio Fajardo llegó a la conclusión de que Alberto Carrasquilla debe renunciar al Ministerio de Hacienda

Luego del debate de Jorge Robledo, el excandidato presidencial Sergio Fajardo llegó a la conclusión de que Alberto Carrasquilla debe renunciar al Ministerio de Hacienda; sumándose al pedido de su compañero de la Coalición Colombia. Sentó posición, e hizo un llamado directo al ministro, e indirecto a Iván Duque quien lo nombró, a dar ejemplo de la ética en el ejercicio público.

Detrás del tono respetuoso y tranquillo de las palabras de Fajardo, hay un mensaje claro: está bien usar la inteligencia y la creatividad para enriquecerse, pero no está bien hacerlo desde el gobierno.

Por otro lado, puso en duda las aptitudes de Carrasquilla para gobernar por el bien común en lo que se viene para la cartera de hacienda: “Asumir la máxima responsabilidad en el manejo de los recursos públicos exige unas condiciones que, dado lo que ocurrió con los bonos de agua, el ministro Carrasquilla hoy no tiene”.

“¿Dónde quedó su conocimiento del Estado?”, le recriminó Fajardo a Carrasquilla, por considerar que en vez de prevenir lo que se sabía ocurriría y ocurrió, el ahora ministro estructuró unos bonos que ni él mismo de seguro hubiera aceptado, y que promovieron la corrupcción en los municipios: “plata en la mano, sin responsabilidad ni seguimiento”.

El llamado se suma al hecho por varios congresistas y el también excandidato presidencial Gustavo Petro durante el debate de Robledo, y al de opinadores en varios medios. A continuación, transcribimos la comunicación original para facilitar su lectura.

El problema para Carrasquilla

Por Sergio Fajardo @sergio_fajardo (publicado en Twitter)

Estas últimas semanas el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla ha estado de moda. La discusión de los llamados Bonos Carrasquilla ha suscitado todo tipo de comentarios. ¿Se debe ir del Ministerio? El punto culminante de la discusión fue el debate del pasado martes en el Congreso de la República que, citado por el senador Jorge Robledo, congregó la atención política del país. Escuché un buen número de las intervenciones y he leído todo tipo de opiniones. Tengo personas amigas en los dos bandos. Yo pienso que debería renunciar.

El ministro describió su trabajo en forma muy sencilla “yo resuelvo problemas”. En esa expresión está, para mi, la clave del tema. Al ministro lo invitaron a diseñar los bonos de agua porque es una persona muy inteligente y creativa y, en adición a esto, como exfuncionario y exministro conoce el estado como muy pocas personas. Inteligentes y creativos hay bastantes en Colombia, pero con su conocimiento del Estado muy pocos. El ministro diseñó los bonos y resolvió el problema que le pusieron quienes lo contrataron. Les fue muy bien.

Pero para la gran mayoría de municipios que accedieron a los bonos el resultado fue muy malo: las condiciones económicas y los términos de los contratos eran desventajosos para los municipios. En la mayoría no tenían los diseños para poder construir los acueductos y alcantarillados. Además, para poder ser parte del programa de bonos tenían que pasar por la discusión y aprobación en los Concejos Municipales, previa presentación de los proyectos por los alcaldes.

Sin ser muy maliciosos y con un conocimiento mínimo del funcionamiento de las estructuras municipales, las condiciones descritas son el espacio preciso para la corrupción territorial: plata en la mano, sin responsabilidad ni seguimiento. Los resultados fueron pésimos. No sabemos, todavía, qué pasó en los Concejos municipales, cómo se logró la aprobación del endeudamiento, qué hicieron los alcaldes con la plata. Bajo circunstancias normales debería haber una investigación de estos hechos. Mucho se descubriría y los resultados son fácilmente imaginables. ¿Por qué no se ha hecho?

El ministro ha respondido que él no es responsable por lo que ocurrió con los bonos. Ese no era su problema. Era de otros. ¿Dónde quedó su conocimiento del Estado? Él sin duda podría haber previsto lo que iba a ocurrir, pero no era su problema.

El problema principal es que hoy el exministro estructurador es, de nuevo, el Ministro de Hacienda. Hoy tiene la mayor responsabilidad en el manejo de los recursos públicos de todos nosotros. Los proyectos del presupuesto nacional pasarán eventualmente por sus manos, discutirá y negociará con congresistas, alcaldes, gobernadores y con personas, empresas y organizaciones con todo tipo de intereses que lo visitarán en su oficina. Él tiene que velar por que las decisiones beneficien siempre el interés público por encima de intereses particulares. ¡Seguro que nunca aceptaría unos bonos como los que él mismo diseñó cuando no era ministro!

Como si fuera poco, tiene que presentar la reforma tributaria del gobierno, revisar las exenciones de las que gozan varios empresarios, ampliar la base contribuyente, convencer a la clase media de que tienen que pagar más impuestos; además, ha sugerido que va a aumentar el IVA a toda la canasta familiar para que haya mayor inversión social, corno sería, por ejemplo, que todos los municipios de Colombia tengan acueductos y alcantarillados dignos.

Asumir la máxima responsabilidad en el manejo de los recursos públicos exige unas condiciones que, dado lo que ocurrió con los bonos de agua, el ministro Carrasquilla hoy no tiene. No comparto los insultos y agresiones personales que han utilizarlo en su contra, le quitan altura al debate y valor a los argumentos. Con su inteligencia tendrá muchas oportunidades de resolver problemas y construirse un buen vivir, pero no debe hacerlo en el gobierno. Esta es, después de todo, una discusión sobre ética y la mejor forma de educar en la ética es con el ejemplo. Ese es el problema de Carrasquilla.

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