Higiene digital en cuarentena

La pandemia del COVID-19 restringió la movilidad de casi el 90% de la humanidad. Según la UNESCO el 90% de los niños del planeta no están asistiendo a clase presencial.

En apariencia nuestra libertad está limitada en virtud del bien común. Tenemos que quedarnos en casa para evitar que el virus se propague, si bien esto para algunos es discutible y hasta innecesario, será una respuesta que el tiempo y la ciencia nos darán.

Lo que sí es innegable es que gran parte de nuestra vida está transcurriendo frente a pantallas. Frente a las pantallas estudiamos, trabajamos, nos ejercitamos, nos entretenemos, celebramos oficios religiosos, cumpleaños, y hasta viajamos.

Otra realidad es que esto no acabará con el desconfinamiento progresivo que en algunos países ya empezó. La “nueva normalidad” nos llevará a reconfigurar procesos naturales como saludar, hacer una fila, etc. Y además nos dejará instalados en un uso creciente de la vida digital.

Todo esto hace que sea necesario tomar medidas.

Si la calle tiene reglas, la vida digital también tendrá que tenerlas.

Según Charles Duhigg en su libro El poder de los hábitos: Durante las crisis, es posible que surjan los hábitos adecuados” (2019:193). Este es el llamado de este editorial, a que en medio de esta crisis asumamos con responsabilidad nuestra vida digital, generando comportamientos y hábitos que nos permitan seguir acompañándonos de la tecnología sin perder la libertad de decidir y razonar.

A continuación algunos puntos:

  1. En nuestras manos está controlar el tiempo que se nos va en redes sociales. El ejercicio de revisar las horas de consumo que tienen algunos celulares (o incluso hacerlo manualmente), contribuye a que estemos atentos a invertirlas mejor.
  2. Las principales redes (Instagram, Twitter, Facebook) tienen la posibilidad de silenciar perfiles. Con esta opción no dejaremos de tenerlos en las listas de amigos pero sí dejaremos de ver su actividad si es muy frecuente o se aleja de nuestro interés. Instagram por ejemplo solo nos muestra información del 10% de los perfiles que seguimos y lo elige según las interacciones más frecuentes. Gestionemos nosotros ese famoso algoritmo.
  3. No temamos denunciar perfiles y mensajes inadecuados. Afortunadamente estas redes hoy son empresas que atienden y tramitan solicitudes de este tipo con resultados rápidos cuando corresponde.
  4. Periódicamente debemos hacer limpieza de las cuentas que seguimos, no olvidemos que este es un universo que puede reducir o fortalecer nuestra visión de las cosas y nos puede llevar a perder criterio si solo seguimos cuentas que refuerzan lo que pensamos y no nos muestran argumentos nuevos.
  5. Las ciencias de la salud indican que para un buen sueño es necesario alejarnos de las pantallas por lo menos una hora antes de dormir o, mínimamente instalar el modo nocturno que ofrece luz apropiada.
  6. A propósito de la pandemia u otra información que genere ansiedad, tenemos que proponernos no buscar información en internet solo para alimentar la curiosidad. Es un hecho que esto puede debilitar el estado mental y causar somatización. 
  7. Evitar mandar cadenas y mensajes fatalistas. Algunas personas no tienen la misma fuerza mental y esto podría llevar a que se activen en otros, patologías como la depresión.
  8. Eliminar correos electrónicos contribuye reducir la huella de carbono. Al eliminar 30 mensajes se pueden ahorrar 222 W, casi el equivalente a un bombillo de bajo consumo que se deje encendido durante un día.
  9. Segmentar. No todos los mensajes deben ser compartidos masivamente. Siempre es más adecuado enviárselos a los interesados y evitar cadenas o reenvíos grupales.
  10. Los grupos de WhatsApp son un espacio de alta convivencia. No deben crearse para cualquier evento y preferiblemente avisar a las personas antes de incluirlas. Cerrarlos o salirse de algunos también es señal de buen uso.
  11. Evitar hacer captura de pantallas para reenviar. Hacerlo a conversaciones siempre será de mal gusto. Hacerle captura a titulares o noticias lleva a la propagación de fake news. Si no tenemos el enlace podemos buscarlo.
  12. Ser muy prudentes con la información que compartimos, cuidando que sea veraz, constructiva y de calidad, para no convertirnos en fuentes de spam o contenido inoficioso.
  13. Complementar con el uso de lo tradicional si aún lo tenemos. Por ejemplo: usar el despertador convencional, leer libros físicos en la medida de lo posible, recordar que todavía existe el teléfono fijo y que hay álbumes de fotos que hoy solo los visita el polvo. Así estaremos menos tiempo en la pantalla.
  14. Siempre que recibas información que te produzca desconfianza, busca el titular en Google. En general, sobre las fake news, la BBC tiene una muy útil guía que  pueden consultar aquí: Guía básica para identificar noticias falsas (antes de mandarlas a tus grupos de WhatsApp)

Estos puntos están en construcción, ¿ustedes cuál agregarían?

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