Terapia para una mente sana: huertas urbanas

El mundo pide una pausa, volveremos pero no seremos los mismos, seremos mejores individuos para una mejor sociedad.

Enfrentar la adversidad sin derrumbarse, esa es la meta de la humanidad. El encierro afecta la salud mental sin duda alguna, mi recomendación: despejar la mente con la agricultura urbana. Un estilo de vida donde cada persona trata de garantizar su soberanía alimentaria. Cuando comienzas con esta actividad, mente, entorno y actitud giran entorno a ella. Es una terapia para ser fuertes y valorar el espacio que existe alrededor.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, la agricultura urbana es practicada por 800 millones de personas en el mundo. Se define como cultivar plantas y la cría de animales en el interior y en los alrededores de las ciudades. Podemos obtener: granos, raíces, hortalizas, hongos, frutas y las deliciosas plantas aromáticas y medicinales, y las bellas plantas ornamentales. He conocido huertas de casas muy productivas, un espacio de apenas un metro cuadrado puede proporcionar 20 kg de comida al año.

Esta crisis es un escenario de cambio para la transformación de los malos hábitos que tenemos. La armonía que ofrece cuidar una huerta en este mundo impaciente y cambiante es necesaria. Un apoyo emocional para tener fortaleza. Puedes poner a germinar semillas de tomate o cebolla larga y cabezona, también puedes separar tus residuos orgánicos, comienzas con tu proceso de abono y por lo general puedes usar contenedores pequeños como: canecas, baldes y tazas.

Tomada de instagram @consciencia19

En Medellín, existe una empresa @Kasaorganica dedicada a hacer huertas urbanas, con la necesidad de crear conciencia ambiental desde nuestros hogares. Un proyecto que inspira a reconectarse con nuestras raíces y valorar el milagro de ver crecer las aromáticas, especias y vegetales en casa. Huertos que se adaptan a balcones, terrazas, patios, cocinas, y también grandes formatos personalizados para jardines.

Propósitos de la huerta:

La meta es que muchas familias en Colombia tengan su propia huerta y aprendan día a día a ser SUSTENTABLES.

El riego y el cuidado es una actividad que se puede hacer en familia y crear hábitos con los más pequeños.

Beneficios de la huerta a la mesa:

1. Tienes hierbas, aromáticas y algunas verduras 100 % orgánicas y frescas, libres de pesticidas y contaminantes.

2. Se genera agradecimiento y valor por los alimentos cuando sabes cómo es su proceso de crecimiento y cuidados.

3. Aprendes la cultura de ser más auto-suficiente.

Instagram @kasaorganica

Cuidados:

1. Riego frecuente. Debes revisar que la tierra esté siempre húmeda y esponjosa que NO se compacte. Si esto pasa con la ayuda de un rastrillo o de tus manos la puedes mover cuidando las raíces.

2. SOL diario mínimo 4 horas. Puedes poner tus plantas en el balcón o al lado de una ventana.

3. Poda frecuente en hojas secas y florecimiento ( si tu planta florece se estanca)

4. La tierra que tiene es rica en nutrientes por ser sustrato de coco, humus de lombriz y compost; por esto NO necesita ABONOS.

5. Al ser un SER VIVO necesita amor y cuidado; si ves que está con hojas descoloridas, está muriendo o te consumiste toda la planta como es el caso de la lechuga.

Usemos nuestro ingenio para hacer la mejor versión de nosotros, mi huerta de Kasa Orgánica la tendré muy pronto, les mostraré.

A los habitantes de municipios, con casas de antejardín, aprovechen estos espacios, los casos exitosos de agricultura urbana han sido empujados por una crisis. Sería interesante conocer apoyo desde las diferentes alcaldías para realizar este hábito.

Conoce, las ciudades “verdes” destacadas por la FAO que incluyen o fomentan la agricultura doméstica y urbana.

Colombia merece una soberanía alimentaria. Esta soberanía es definida como el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Tener este sistema es cuestión de pequeños cambios de la cotidianidad: cuidados con disciplina, innovación al aprovechar los espacios y sostenibilidad al generar alimentos propios.

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