Juntaron el hambre, la miseria y la represión

En el 2001 en una conferencia del hoy candidato presidencial de DIGNIDAD, Jorge Robledo, donde hacía el lanzamiento del libro “www.neoliberalismo.com.co, balances y perspectivas”, lanzó expresiones que le dan toda la razón: “La apertura y la privatización no tienen efectos neutrales…, el neoliberalismo es un ejercicio de suma cero: Lo que unos pierden, otros lo ganan… Colombia se asemeja cada vez más a los países donde el neoliberalismo se implantó primero y, particularmente, a los del continente africano”. Entonces los colombianos veíamos a los africanos con el abdomen pegado del espinazo, lejos de creer que podía sucedernos; pero antes de la pandemia, a Colombia la convirtieron en uno de los países más desiguales, inequitativos, corruptos y de más pobreza y miseria del mundo. Lo corroboran las cifras y las grandes movilizaciones convocadas por las organizaciones sociales del Comando Nacional de Paro, cuyo pliego de peticiones ha sido ignorado con soberbia por el presidente Iván Duque. Como consecuencias de los más de 30 años de neoliberalismo están el arrasamiento del aparato productivo nacional, con miles de productores y empresarios quebrados, un desempleo estructural que origina una informalidad cercana al 60 %, un desempleo oficial del 12 % y un ejército de personas inactivas, término eufemístico para disimular al resto de desempleados.

La pandemia aceleró la crisis económica, social y política, sintetizada en las recientes cifras del DANE, que indican que la pobreza monetaria, que en 2019 había llegado al 35,7 %, aumentó 6,8 puntos porcentuales, ascendiendo al 42,5 % en 2020. Esto significa que 21 millones de personas están en esa condición. A su vez, el indicador de la pobreza extrema ascendió hasta el 15,1 %, lo que quiere decir que tuvo un incremento de 5,5 puntos. Para el DANE, la línea de pobreza extrema está en quien devengue $145.004 y la pobreza monetaria en $331.688 al mes. Esta pobreza y miseria se ven reflejadas en las condiciones de vida de los colombianos; así, según la encuesta Pulso Social del DANE, para febrero de 2021, 2,4 millones de hogares ya no comen tres veces al día, o sea, entre 10 y 12 millones de habitantes –casi el 25 % de los colombianos– no consumen los suficientes alimentos; lo más grave es que, de ellos, 179.174 hogares –cerca de un millón de personas– se alimentan solo una vez al día, y 23.701 hogares no tienen un plato diario. Se volvió paisaje, como antes en África, que el Programa Mundial de Alimentos ayude a cerca de 1,8 millones de personas. A los colombianos el neoliberalismo los empobreció en beneficio del capital financiero transnacional y unos cuantos poderosos, afectando también a los productores y empresarios nacionales. Para los analistas que se devanean los sesos buscando las razones del paro, sería bueno que recorran los cordones de miseria y hablen con la clase media y los productores quebrados.

Frente a estos justos reclamos, todos los gobiernos neoliberales, desde Gaviria hasta Duque, utilizan la represión en vez de rectificar la política, todo por cumplirle a las multinacionales y al Consenso de Washington, que impuso el decálogo neoliberal. Por eso es capitalismo salvaje. En cada paro quedan decenas de muertos, desaparecidos, heridos, torturados y presos, como en las peores dictaduras. La Reforma Tributaria era solo un elemento de los reclamos de la población; el Gobierno tiene que atender y resolver positivamente el Pliego de Peticiones que el Comando Nacional de Paro le presentó desde el 2019. ¡Sin paro, no darán ninguna solución!

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