La “Indisciplina Social”

Por arte de birlibirloque, el Gobierno de Colombia —con algunos territoriales— encontró “el chivo expiatorio” a responsabilizar de la enorme tragedia cuando va subiendo la cifra de personas fallecidas y contagiadas por el coronavirus. Ese es la “Indisciplina Social”, término eufemístico que esconde los gravísimos males de la población y el pésimo manejo que el gobierno de Iván Duque le está dando a esta pandemia, lo cual es deducible si observamos el panorama internacional. Como dato objetivo, el Centro Johns Hopkins de Ciencia e Ingeniería de Sistemas, que recopila en tiempo real datos oficiales de brotes del nuevo coronavirus de 188 países mediante un mapa interactivo, a la fecha de hoy sitúa a Colombia en el puesto 16 con más personas muertas y el 15 en número de contagiados, por encima de China y Ecuador que fueron núcleos de la pandemia. Las cifras comparativas indican que algo muy grave sucede en Colombia, ya que los países que lo anteceden, como Francia, Italia y Reino Unido en Europa o México, Chile, Perú, Brasil y EEUU en América, que estremecen por el impacto de la tragedia, unos ya superaron el pico de la pandemia y otros están en plena cresta. Colombia apenas está subiendo y solo alcanzará el aplanamiento de la curva para finales de agosto, por lo que el propio Gobierno de Duque pronostica 41.622 fallecimientos al 31 de diciembre, en un rango de 15.115 a 55.411, que hunde a Colombia entre los países que peor han gestionado la pandemia.

El gobierno neoliberal de Duque sigue el ejemplo de EEUU y Brasil, centros de la pandemia en el mundo con los peores resultados: se opuso desde sus inicios a la cuarentena, como lo hicieron Trump y Bolsonaro, pero ante la rebelión de varios gobiernos locales, la realiza a medias. Hoy es inentendible para el mundo civilizado que en pleno ascenso de la pandemia, Duque haya reabierto la mayoría de actividades, cediendo a la presión de los gremios económicos, pero a su vez como una estrategia que le permite no invertir recursos en la población para concentrarlos en los grupos de poder. Un sistema de salud incapaz de responder a las necesidades, por el negocio montado para las EPS receptoras de los recursos como fue diseñada la privatización, presta un pésimo servicio, propiciando que sigan muriendo colombianos como en una cacería de moscas. A esto le agregamos: miseria, pobreza, arrasamiento del aparato productivo, destrucción de empresas —especialmente nacionales—, desempleo y caros servicios públicos, entre otros, que dan lugar a una crisis inimaginable.

Duque encontró el chivo expiatorio, por lo cual el pasado 27 de junio dijo: «tenemos lugares donde la gente ha querido pasarse por la faja las normas… han estado en rumbas, pachangas… se abren discotecas», reiterando a la “Indisciplina Social” como responsable del desastre, que, sin minimizar esa actitud de escasas personas, lo hace para evadir su responsabilidad por el pésimo manejo de la pandemia y los escasos recursos destinados a la población para su contención, que según la BBC News es del 2 % del PIB, cuando Perú invierte el 9 %, Brasil el 8 %, Paraguay el 6 %, Chile el 5 %, Japón el 21 % y EEUU el 13 %. El analista económico Aurelio Suárez reveló que «el aporte es de $320 mil por persona al mes, y por solo tres meses, es decir, 95 centavos de dólar al día. Y el Banco Mundial calcula el ingreso de un pobre en 5,5 dólares diarios». Duque le giró esa plata a los bancos. ¡Es un pueblo obligado a “rebuscarse”!

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