LAS 20 MEJORES PELÍCULAS DE 2020.

Es un hecho notorio que la industria del cine se ha visto especialmente afectada por la pandemia de Covid-19, no obstante el 2020 también trajo consigo metrajes para resaltar, la mayoría bajo la modalidad streaming. Le comparto mi lista de favoritos, no contiene spoilers.

  1. First Cow de Kelly Reichardt.

Esta obra maestra constituye un relato austero pero a la vez profundo y sustancial, aborda temas históricos, políticos y cuestiones sobre la conformación de las civilizaciones, todo dentro de un estilo sobrio,  la directora encuentra riqueza poética en los elementos más simples, dos amigos, una vaca y un sueño. Indudablemente esta joya nos presenta de varios tópicos para reflexionar.

2. Martin Eden de Pietro Marcello.

Marcello quiso obsequiar al espectador una experiencia libertaria y humanista dentro de  una historia dramática dotada de profundidad intelectual y…¡resultó espléndido! La valentía de  mezclar diferentes fuentes de imagen sin temor al anacronismo exhala las esencias del mejor cine mediterráneo, poderosa también en su guión esta adaptación se desboca en varias ocasiones resultando por momentos poéticamente errática saltando elegantemente del cine romántico al cine social o a una narración epistolar al filo del videoarte.

3. Mank de David Fincher.

El guión tiene sus problemas pero la adaptación se posesiona como la más preciosista del año,  Citizen Kane es más que una película, también es un pasaje hacia los juegos de poder en Hollywood. Fincher se apoya en la increíble interpretación de Gary Oldman y  de igual forma en la constante elucidación ambiental por parte de Erik Messerschmidt quien se lució con una fotografía del más alto nivel. Mank es una pieza en una reflexión y revisión de un mito, a través del firme discurso de la pulcritud técnica.

4. Never Rarely Sometimes Always de Eliza Hittman.

La insignia de este film es la lúcida mirada de la directora, que si bien aborda una temática compleja, logra soslayar las estridencias melodramáticas y lo hace sin sentenciar las decisiones de los personajes. Es una película con mucha confianza, en cada decisión estética logra sacar adelante una narración que nunca pierde el norte de su compromiso ético, no sólo visibilizando las dificultades que trae la decisión de un aborto sano, sino también desvelar la violencia de género adolescente y su crueldad. Una crítica audaz, que nunca descuida la templanza y la sensibilidad. 

5. Nomadland de Chloé Zhao.

La narrativa ontológica que pretende retratar la independencia de la vida norteamericana en el contexto nómada nos presenta una protagonista que marca el ritmo de la película: es persona y es hábitat.  El guión es simplemente impecable, todo trasnscurre en el momento preciso y consolida a Frances McDormand como la mejor actriz del año, su personaje es fascinante, la melancolía cala hondo y  nos permite ver los matices más tiernos y crueles de su sentir.

6. Wolfwalkers de Tomm Moore y Ross Stewart.

En esta historia los hombres lobo tienen poderes sobrenaturales de curación, sin duda es un relato con suficientes capas narrativas que constituyen el redescubrimiento de la cultura irlandesa a través del cine animado, adicionalmente gran parte de su encanto reside en la maravillosa ilustración a mano, de hecho se pueden ver  las líneas ásperas y esquemáticas de su silueta preliminar: la figura terminada coexiste junto con los trazos del proceso de dibujo, cada fotograma es un pequeño acto de viaje en el tiempo.

7. Sound of Metal de Darius Marder.

El director aborda el tema de la sordera: la trama va más allá de la discapacidad física y de hecho, nos explica que fundamenta una cultura. La película tiene un guión hermoso, realmente propicia la humanidad de su idea principal. Destaco dos puntos a grosso modo: primero, el diseño de sonido que otorga solidez total al relato, Marder nos pone regularmente en el estado de Ruben, escuchando sonidos apagados o conversaciones ininteligibles, es evidente que no se vale de una partitura manipuladora, lo que permite que domine el silencio de forma magistral. El segundo, la memorable interpretación de su protagonista, Riz Ahmed, digna de la nominación al Oscar, su adecuada lectura y compromiso con el libreto marcan en el tanto más fuerte del film, todos los matices que evidenció en su personaje fueron perfectos en ritmo y naturalidad. Desde luego, una representación respetuosa.

8. Minari de Lee Isaac Chung.

Minari es mágica, Lee Isaac Chung escribió amorosamente sobre la historia de inmigración de su familia en los Estados Unidos y luego lo adaptó bajo dos perspectivas, la del niño de seis años y la del adulto maduro del presente.  Su relato, bien desarrollado es conmovedor y universal, cada escena encuentra su lógica bondadosa en la intensidad dramática y profundidad psicológica,  lo mejor de las dos perspectivas de Chung. La película sigue a cada miembro de la familia a través de sus frustraciones,  anhelos y esperanzas. Lejos queda esa versión idealista del sueño americano; la única opción es el trabajo duro, que poco o nada recompensa, pero que mantiene la ilusión de que llegarán tiempos mejores. A pesar de seguir distintos puntos de vista, Minari nunca pierde el enfoque del panorama general. Los actores realizan un excelente trabajo en conjunto pero destaco la interpretación de Youn Yuh-jung, su actuación está hecha para representar el punto más emotivo de la película, por otro lado la musicalización es también uno de los puntos fuertes de la cinta, porque personifica a través de los sonidos todas aquellas cosas que los personajes no logran decir, es exacta en la comunicación de cada sentimiento.

9. The Father de Florian Zeller.

Este es un inmenso film de sobrados méritos, el guión perfecto y  la muy acertada composición de plano configuran la metáfora de lo efímero de nuestra existencia. Aunque toda la acción se localiza en el interior de un apartamento, se sacude con inteligencia la sombra de la mera adaptación, utilizando recursos propios de la semiótica visual cinematográfica que potencian el impacto de el texto original gracias a la maestría del montaje de Yorgos Lamprinos quien ejecutó con pulcritud la combinación entre dramaturgia teatral y elementos cinematográficos. Mención aparte merecen los actores, Anthony Hopkins y Olivia Colman, en especial el trabajo de Hopkins, preciso y muy emocional desde el minuto uno de la película, de las mejores interpretaciones de su carrera.

10. Ma Rainey’s Black Bottom de George C. Wolfe.

Se trata de una adaptación dirigida por un dramaturgo de pura cepa, todo en esta película está fríamente calculado para evocar la intimidad necesaria y la fuerza dramática  de cada diálogo. El elenco es de ensueño, el más sólido del año, maravillosamente retratado por una fotografía irrefutablemente emocional en donde destacan los planos cerrados. Viola Davis y Chadwick Boseman hicieron un trabajo increíble,  él supo como capturar los sentimientos, resulta impresionante el poder de su mirada, la compenetración con la cámara fue absoluta, la mente del espectador va al compás de  los cambios de entonación en su voz, entendiendo al hombre herido, reprimido y con ambición de éxito. Por su parte Davis, brillante y vibrante un respetuoso homenaje a Ma Rainey.

11. The Trial of the Chicago 7 de Aaron Sorkin.

Se sirve de un guión exquisito, diálogos inteligentes, sentidos y divertidos que con agilidad discursiva traen a colación muchos cuestionamientos políticos, también de magníficas actuaciones guiadas por un ritmo que aunque es rápido no deja de ser deleitable gracias al montaje trenzado en el que se alternaron varias líneas de tiempo, dado que Sorkin se propuso mostrar que cada oración clave,  pronunciada en el juicio, sea ambientada inmediatamente en la escena subsiguiente. en esta misma dirección, cabe resaltar el gran trabajo del elenco y por supuesto admirar el papel de Sacha Baron Cohen quien tomó lo mejor de su personaje como activista e ídolo cultural y lo empapó de esos tintes cómicos que requería la película para presentarla como un festín memorable.

12. Promising Young Woman de Emerald Fennell.

La directora hace su debut por la puerta grande y se honra con una cinta que todo el mundo debe ver, Fennell expone con maestría varios eufemismos que rodean la violencia de género, toma el feminismo como bandera y va más allá de la sororidad para plantarnos en la mente la noción que versa sobre la corrupción en todas partes y que el tiempo de callar ha llegado a su fin. Además del argumento, este filme tiene otros elementos meritorios, en primer lugar un reparto seleccionado con rigor, que no solamente desemboca en la increíble interpretación de la protagonista Carey Mulligan por saber como representar todos los rasgos de la personalidad de su papel, algo complejísimo de lograr, sino que también que nos permite entrever la devoción hacia la encarnación de un ‘chico’ bueno, de la mano de  Bo Burnham como prototipo perfecto (médico, pediatra, guapo y divertido) y de Adam Brody, Christopher Mitntz-Plasse y Max Greenfield, mejor conocidos por realizar personajes icónicos en otras producciones: Seth Cohen, McLovin y Leo D’Amato respectivamente; la directora es astuta e intencionalmente explota esa imagen positiva e idealizada para impregnar de fuerza su mensaje. Por otro lado, la precisión en la banda sonora es para embelesarse en la grandeza de la primera década de los 2.000, incluye “Stars are Blind” de Paris Hilton y una inquietante versión de “Toxic” de Britney Spears, ¿necesito decir más? Tal vez que la colorimetría en los encuadres es acertadísima con la identidad de la película que transmite  dulzura, esperanza, valentía y revolución.

13. Beanpole de Kantemir Balagov.

Las caracterizaciones fueron realizadas con tanto cuidado que se infieren profundamente convincentes en eventos tan poderosamente perturbadores sobre la ruina absoluta que la guerra puede traer a la psique de toda una nación.  La cinematografía paradójicamente cálida está llena de composiciones exquisitas y pictóricas junto con los primeros planos claustrofóbicos que son útiles para transmitir admiración hacia quienes están en proceso de descubrimiento individual por lo que en su discurso aborda temas de género, sexualidad y moralidad.

14. Da 5 Bloods de Spike Lee.

Esta es una propuesta muy interesante, un ejercicio de historiografía que seguramente será bien recibido por el campo de la pedagogía. La trama de la película empalma perfecto con un montaje de clips que pretenden mantener siempre conectado  al receptor dejando claro su mensaje de crítica política, el poder transformador y profético de la cinta tiene sus raíces en su sentido general de una guerra interminable, no la guerra de Vietnam, específicamente, sino la guerra diaria por cuenta del racismo siempre latente en Estados Unidos. Adicionalmente, el elenco es bastante bueno, Delroy Lindo ejecutó su interpretación al mejor estilo de una metáfora shakesperiana, trágica y espiritual. Mientras que Chadwick Boseman logró vitalizar la esperanza, la hermandad y la libertad del perdón, las últimas tomas que le hicieron al final de la película son conmovedoras como símbolo de redención.

15. One Night in Miami de Regina King.

Nuevamente la inspiración teatral se hace presente en este top, el guión de este filme se comprueba espléndido mediante una apropiada adaptación de la directora, la trama toma como punto focal el encuentro de cuatro íconos en un hotel de Miami: Muhammad Ali, Sam Cooke, Malcom X y Jim Brown; entre realidad y ficción los diálogos se proponen romper con la presentación de figuras unidimensionales y van fragmentando los sueños, anhelos y temores de los personajes para que emerjan como seres humanos cargados de contradicciones, como hombres atrapados entre la grandeza de su éxito, de su propio mito y las limitaciones impuestas por una maquinaria social empeñada en recordarles su singularidad, su condición de excepciones a la regla. Las actuaciones derivan maravillosas y de hecho se convierten en el elemento que conduce el ritmo de la película, incluso podría funcionar sin musicalización, eso sucede cuando hay una lectura acertada de los personajes.

16. Soul de Pete Docter.

Es un espectáculo visual, provisto de pulcritud técnica y artística, la animación es meticulosa, el excelente manejo de la luz nos obsequia imágenes casi fotorrealistas en el transcurrir de las escenas, acompañadas de una banda sonora excepcional, las composiciones de jazz son entrañables como pasaje dirigido a la reflexión sobre la existencia, la muerte, el infinito, el tiempo y el anhelo natural de conocer nuestro propósito de vida. se debe resaltar que la relación entre el trasfondo intelectual y su representación apta para todas las edades es magnífica.

17. I’m Thinking of Ending Things de Charlie Kaufman.

Los geniales Toni Collette y David Thewlis conforman el reparto y Jesse Plemons junto a Jessie Buckley protgonizan una de las adaptaciones más interesantes de Kaufman, la trama está basada en la novela homónima de Ian Reid y se sostiene en lo alto de la ambigüedad para que el espectador la juzgue de acuerdo a su razonamiento y experiencia personal, una cualidad inequívoca del buen cine. La dirección de arte hizo un trabajo hermoso, brindó la atmósfera propicia para el desarrollo de cada personaje dentro de la historia, en cuanto a la fotografía los encuadres transmitían la intensidad necesaria, dentro y fuera del campo de visión; se disfruta de la nieve, del agua, del frío, de la frustración, de la vergüenza y de la desesperación. La película se sirve de muchas metáforas, que para quien está dispuesto, confluyen hacia la complacencia de los dilemas existenciales.

18. Borat 2: Borat Subsequent Moviefilm de Jason Woliner.

Esta película es arriesgada en todo sentido, el libreto le apuesta a un discurso afialdo, sátiras equipadas con diferentes tipos de humor: absurdo, crudo, negro y verde, otorgando de esta forma, tintes de riesgo sobre el reto constante de no fracasar en la recepción del mensaje a través del chiste, pero la espontaneidad de las personas reales (no actores) funciona como soporte efectivo.

El metraje es hilarante en su totalidad, tan insólito como revelador. la crítica hacia el gobierno de Trump es firme y contundente, la escena con Rudolph Giuliani constituye un golpe de suerte estruendoso y el compromiso de Sacha Baron Cohen con Borat es sensacional, el dinamismo y la versatilidad que le imprimió son evidentes y se convierten en los lineamientos claves para la evolución de la película.

19. The Devil all the time de Antonio Campos.

Basada en la novela homónima de Donald Ray Pollock, presenta un argumento enreversado y problemático en su adaptación pero a pesar de sus dificultades, logra salir adelante. Esta es una cinta digna de admirar, dada la minuciosa preocupación del director por mantener la esencia literaria, ambientada gracias a la fría fotografía, casi sepia, de Lol Crawley  quien mediante su elección por los colores apagados capta el aire funesto que se respira en el pueblo, la ausencia de dios y la desesperada búsqueda por encontrarle, aún en el hombre; también el reconocimiento es para el cast, todas las inrerpretaciones equilibradas con la dosis exacta de dios y diablo.

20. The Gentlemen de Guy Ritchie.

Todo top requiere la inclusión de una pieza ligera y bien lograda, The Gentlemen es mi apuesta, el guión y la dirección de Guy Ritchie sugieren una invitación a espectar de su regreso, pudo ser mejor, pero le funcionó. Como resultado firma una película con meticulosa estética en la dirección de arte y vestuario; aunque la trama tiene sus fallas, cabe resaltar  que el ritmo de la misma es bien llevado por las carismáticas interpretaciones del elenco, así de poderoso es el encanto de Matthew McConaughey , Hugh Grant y Colin Farrell.

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