Las Vibraciones en la Carrera Séptima

Otro de los problemas que intesificará la troncal de TransMilenio proyectada

0

Sobran los motivos para decir que afectaciones a edificios junto a la Carrera Séptima están relacionadas con el aumento del tráfico pesado en la misma, y que empeorarían al entrar a operar buse articulados y biarticulados

Al igual que el tema de los árboles sobre el que escribí (Parte I y Parte II), este que abordo ahora también nos afecta. Tiene que ver con la vibración causada por el tráfico y su efecto en los edificios y casas donde vivimos los residentes de la Carrera Séptima.

Vivo sobre el costado oriental de la Séptima en un quinto piso de un edificio de más de 40 años, que fue levantado dentro de las normas de ingeniería de la época, ajustadas a un entorno vial totalmente diferente al actual.

He vivido cerca de 30 años allí y puedo decirles que los cambios más evidentes y permanentes al día de hoy, aparte del polvo, el ruido y la contaminación, es la percepción de los movimientos vibratorios del tráfico vehicular, que siento cuando estoy en el comedor o en la sala de mi apartamento o cuando con cierta regularidad reacomodo los libros de mi biblioteca que se desplazan de su lugar. Del mismo modo puedo referir que en el primer piso del edificio hay una grieta, por ahora estancada, que atraviesa la entrada y la portería, dirigiéndose hacia el inmueble siguiente.

Algunos podrán empezar a decir que eso tiene origen en el proceso de asentamiento del edificio o cualquier otra explicación de ingeniería. Sin embargo, no estoy sola en mis apreciaciones, de buena fuente sé que sobre la Séptima hay otros habitantes con inquietudes similares. Algunos residentes que han recurrido al IDU recibiendo respuestas poco claras que no indican un plan de acción o recomendación.

En principio tengo entendido que en Bogotá al parecer no existe suficiente bibliografía técnica y científica detallada que de respuesta al impacto del transporte vehicular pesado, en especial los buses de TM, que están generando vibraciones de diferente frecuencia sobre las infraestructuras cimentadas en los suelos de la ciudad.

Sin embargo, insistiendo en saber un poco sobre el tema, la curiosidad me llevó a encontrar un artículo de la Revista Ingeniería de Construcción Vol. 26 No.1, de abril de 2011 titulado Medición e interpretación de vibraciones producidas por el tráfico en Bogotá D.C. de Hermes Vacca Gámez, Jorge Alberto Rodríguez y Daniel Ruiz Valencia (Pontificia Universidad Javeriana), cuyo objetivo se centró en analizar las vibraciones producidas por diferentes tipos de vehículos y para diferentes condiciones de suelos blandos en 6 lugares de Bogotá.

El artículo parte diciendo que “Las vibraciones causadas por el tráfico vehicular pueden generar daños en las edificaciones cercanas y problemas o molestias a las personas. Estos efectos consiguen ser importantes en función del nivel de amplitud de las vibraciones, la cual depende, entre otros aspectos, de las características de los suelos”. Asimismo, presenta en forma breve algunos estudios de vibraciones debido a tráfico vehicular como el de (Sarria, 2006) “donde se encontró que las estructuras cimentadas sobre suelos blandos pueden tener una afectación negativa originada en vibraciones producidas por tráfico pesado para distancias menores a 100 metros” y, que de acuerdo con (Sarria, 2004), “el tránsito de vehículos genera ondas superficiales que se propagan hasta distancias relativamente cortas y en ocasiones sacuden las construcciones aledañas a la vía, cuyo impacto depende de su peso y de la velocidad con que se desplazan los vehículos, así como también, de la condición local conformada por el pavimento y el suelo”.

Dentro de los estudios presentados, señala que en Estados Unidos (Haoa, 2001), “fue medido las vibraciones producidas por el tráfico, considerando las características del suelo y del sitio, la distancia al centro de la vía y, las estructuras en concreto reforzado señalando como inquietudes: a. Las estructuras pueden sufrir afectación estructural. b. La afectación a los habitantes de dichas construcciones y c. La afectación sobre la operación normal de equipos sensibles a vibraciones-”.

La otra investigación (François, 2007) simuló el paso de un vehículo de dos ejes, cercano a una estructura o vivienda unifamiliar de dos pisos, mostrando preocupaciones frente a las vibraciones producidas y afirma “que una estructura construida sobre suelo blando, en el cual no ocurre deformación en la estructura, la respuesta estructural global es dominada por el movimiento (cinemática) mientras que, si el suelo es rígido con respecto a la estructura, las paredes se deforman de una manera casi estática, siguiendo el movimiento del suelo”.

Finalmente, el artículo hace referencia a otro estudio en Estados Unidos (Watts a, 2000) donde plantearon la medición de vibraciones teniendo en cuenta el sistema de suspensión y eje de las ruedas de los vehículos, frente a las edificaciones aledañas a la vía bajo estudio y controlando principalmente dos variables: “el tipo de vehículo y la velocidad de los mismos”. Dentro de las conclusiones relevantes quedó claro que “la velocidad influye en el incremento de las vibraciones generadas pudiéndose presentar daños en las estructuras aledañas, por lo que es importante determinar las distancias y pesos admisibles para evitar daños en futuras construcciones”.

Hasta acá me queda claro que las variables a considerar para conocer el impacto de las vibraciones del tráfico vehicular en las edificaciones, nuestras viviendas y negocios, son las siguientes: el tipo y características de suelo, la distancia de las edificaciones a la vía, la velocidad que lleve el vehículo y el peso del mismo.

Sin embargo, hay que adicionar otras variables, por un lado, la edad de las edificaciones para evaluar la tolerancia de éstas a la vibración, y de otro, la calidad de los materiales usados en la construcción de las mismas.

Siendo consciente de la existencia de edificaciones modernas y nuevas sobre este corredor vial y que la muestra obtenida es insuficiente, quiero llamar la atención de la existencia de inmuebles de diferentes épocas que están en pie y en buenas condiciones. De 13 edificios ubicados entre las calles 37 y 77 de la carrera séptima, probablemente construidos antes de 1997 cuando fue aprobada la Ley 400 concerniente al Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente, el promedio de edad para dichas estructuras es de 33.8 años.

Cuando INGETEC entregue los resultados del proyecto de la troncal de TM por la séptima, ¿habrá un producto específico sobre evaluaciones detalladas para los edificios y residencias construidas sobre dicha vía, que incluyan la caracterización del suelo, los materiales usados en la construcción y el efecto de las vibraciones debidas al tráfico? También ¿habrá un decálogo de las medidas que asumiría el Distrito ante los posibles daños relacionados con la aparición de fisuras y, grietas en las edificaciones? ¿INGETEC tiene identificadas las edificaciones más vulnerables con posibilidad de daño por vibración o cualquier otra perturbación?

Para la mayoría de nosotros es claro, que cualquier bien u objeto sometido a uso en el tiempo tendrá desgaste o depreciación. Los edificios tienen una vida o periodo de tiempo antes de que ocurra un deterioro o daño. Por decirlo de otra forma tienen un envejecimiento natural. Pregunto: ¿si un edificio vetusto, sin reforzamiento, está expuesto a vibración continua durante un tiempo suficiente, es posible que la respuesta estructural del edificio se vea significativamente afectada?

Si se llegara a realizar el proyecto, pienso que todas las edificaciones sobre la carrera séptima estarían sometidas a tensión estructural desde la etapa de construcción, pues los trabajos, me imagino que se adelantarán con equipos de peso significativo, generando movimientos u oscilaciones de impacto que tendrían efectos sobre los inmuebles cercanos, pudiendo producir daños como pequeñas fisuras, o agrietamientos superficiales o también acentuando los ya existentes, aumentando así la vulnerabilidad de los mismos.

Tal vez los viejos edificios de la carrera séptima no fueron construidos para resistir dichas vibraciones, y tal vez los menos impactados serán las construcciones más nuevas.

De igual forma, al término de las obras estarían circulando a hasta 60 kms por hora, en forma permanente día y noche, carros particulares y biarticulados de 27 metros de largo, con tres vagones unidos por dos articulaciones, transportado por viaje entre 250 a 260 pasajeros, es decir con una carga total de 40 toneladas. ¿Qué resiste eso?

Ahora bien, hay que considerar otro factor a los anteriores, y es el material que va ser usado para pavimentar y donde esperaría que eso ayudara a mermar en cierta forma las vibraciones. En mi lógica concluyo que un mal pavimento donde su vida útil es reducida y, donde con cierta frecuencia se fragmenta o destruye generando huecos y desniveles como sucede en la actualidad, aumenta las vibraciones. Pero en el caso de las famosas losas de TM.

Lo que he leído es que los expertos hacen un cálculo de agresividad para estimar el impacto de los buses en el pavimento y en este caso, los biarticulados, por la distribución de la carga de los cuatro ejes en el chasis, tienen los más altos coeficientes, sea pavimento flexible o rígido, mientras que los buses articulados, registran un impacto menor sobre el pavimento, peor en cualquier caso superior al actual.

En este momento pienso ¿Será que van a emplear el mismo material de pavimento de la Avenida Caracas? ¿Cuántas veces han cambiado las losas de esa vía? Si la agresividad de los biarticulados no va a garantizar la permanencia de un pavimento, y el IDU sabe de esto al igual que los técnicos, ¿qué medidas van a tomar tanto en pavimentos como en vibraciones?

Hoy circulan buses padrones de TM que pesan menos que un articulado o biarticulado, las vibraciones están a la orden del día y de la noche ¿Entonces qué se puede esperar? ¿a qué nos estarían condenando?

¿Dónde tienen la cabeza los dirigentes de esta ciudad, los diseñadores, los ingenieros, las firmas constructoras, los medios? ¿Para qué quieren someter a la ciudad y sus habitantes a un proceso de destrucción y de estrés por más de 3 años a costos infinitos?

Ustedes saben que este sistema de transporte desde su concepción estuvo equivocado, no es la solución para una ciudad como Bogotá.

A %d blogueros les gusta esto: