¡Hay mucho más que Tik Tok!

Dos recomendaciones para utilizar las redes sociales como herramienta de educación, transformando nuestro entorno.

Tik Tok me atrapa, tiene un montón de gente que me hace reír con su creatividad y desparpajo, he grabado al bebé y al perro haciendo el oso, es muy divertido reírse de mis amores pequeños. Eso me gusta de las redes sociales, nos acercan, relajan y educan; también se puede perder el tiempo, pero en cuarentena todo es válido, todo lo que nos haga sentir bien.

Yo además de ver videos de gente y mascotas haciendo el ridículo, descubrí gracias a una amiga a una youtuber muy ingeniosa y auténtica, tanto que pensé que era una recicladora de verdad- Se llama “Marce la recicladora”. Se las recomiendo, es todo un personaje lleno de energía y ganas de transformar los hábitos de reciclaje. Yo pensaba que hacía las cosas bien en esta tarea de separar residuos, pero no, realmente estaba llena de errores y con Marce aprendí, entre risas, porque su contenido es muy divertido, cómo se debe reciclar correctamente.

Mis botellas de amor

La segunda recomendación es para que empiecen su huerta sin importar el espacio. Sigo con mi lora sobre el tema de huertas urbanas en cuarentena, porque yo sí creo que debemos salir fortalecidos de este encierro.

“Paisajes comestibles”, es el nombre de esta serie web hecha en el espectacular y poderoso Quindío sobre la transformación de suelos destinados a la ganadería, en suelos para el cultivo de alimentos orgánicos diversos. Cada semana lanzan un nuevo capítulo acerca procesos como erradicación de pasto invasivo, preparación de heras, compostaje, siembra, abonos, bioinsumos, cosecha, preparación de alimentos. Los creadores de la serie aseguran que aplica perfecto para una huerta pequeña y lo enseñan de manera clara teniendo de escenario la belleza de la biodiversidad quindiana.

La invitación es a tener la conciencia de hacer dos cosas bien hechas: un proceso de reciclaje del cual sentirse orgulloso, porque el reciclaje debería ser una materia en las escuelas y colegios, y lo segundo, cultivar una huerta. Se enseña con el ejemplo en casa, en la cotidianidad, en la forma de cocinar. Se habla que la humanidad es una plaga, que el cambio climático tiene los efectos actuales por culpa de los humanos y es cierto, pero la humanidad no es del todo perversa, puede crear por medio del arte, puede brindar amor y podemos aprender sobre un nuevo modelo de consumo.

¿Merecemos regresar y crear otra realidad? En estos tiempos tan difíciles, sale a flote la verdadera cara de cada quien, envueltos en una cotidianidad, encerrados consigo mismos deberíamos ser una versión mejorada de nosotros y demostrar que merecemos regresar al mundo y vivirlo plenamente, vivir sus playas, bosques, ríos, cafetales… Por eso la importancia de mejores hábitos, de tratar al planeta con respeto entendiendo la finitud de sus recursos naturales y la fragilidad de nuestra especie. Imaginamos muchas veces el regreso a la normalidad, pienso que en cuanto extraño la cotidianidad hasta con los desconocidos que se cruzan en la calle y claro con la gente que amo. Deseo que esta pandemia nos haga seres mejores, aunque Rodolfo Llinás, neurofisiólogo colombiano y uno de los científicos del cerebro humano más reputados del mundo, asegura en una entrevista para El Espectador: “Cuando esto pase, en cuatro o cinco meses se va a olvidar cómo se han olvidado todas las pandemias”. ¡Veremos!

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