Nuevo presidente, mismas políticas

*Por: Rafael Acevedo, miembro de Fontibón Somos Todos

Más allá de los alegatos de Donald Trump, el demócrata Joe Biden fue finalmente elegido como el presidente número 47 de los Estados Unidos de América junto a Kamala Harris como la primera vicepresidente mujer de la historia de dicho país. Cabe preguntarse qué significa esto para el mundo en general y en particular para Colombia.

A la luz de la victoria de Biden se han escuchado muchas voces de celebración por el fin del mandato de Trump, caracterizado por su discurso beligerante, nacionalista, imperialista y por qué no decirlo, anticientífico. Sin embargo, queda la pregunta: ¿representa Joe Biden un cambio positivo en la política norteamericana respecto a los países que se encuentran bajo su influencia directa?

Para empezar a responder dicho interrogante es necesario entender el perfil político del nuevo presidente del país norteamericano. Joe Biden es un político de viejo raigambre del ala conservadora del Partido Demócrata. Fue senador desde 1972 hasta el 2009, cuando ejerciera como vicepresidente de Barack Obama. Como senador apoyó la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Yugoslavia y fue partidario de la guerra en Irak, y como vicepresidente apoyó la invasión militar a Libia. Por estos motivos no es de esperarse un viraje en la política exterior de los Estados Unidos bajo el gobierno Biden.

Incluso la nueva Vicepresidente tampoco da visos de un viraje en la política exterior. Durante su discurso en 2017 ante el comité de asuntos públicos Estados Unidos-Israel —AIPAC por sus siglas en inglés— manifestó su apoyo irrestricto al Gobierno de Israel, proponiendo una ayuda militar de alrededor de 38 mil millones de dólares en la próxima década para continuar su conflicto en la franja de Gaza, bajo el lema “tenemos que apoyar a Israel”.

Finalmente, cabe recordar la particular relación del nuevo presidente de los Estados Unidos con Colombia. Biden fue uno de los mayores defensores del Plan Colombia bajo el pretexto de que esta relación bilateral era una de las piedras angulares de la política exterior norteamericana con la región, reconociendo que no era de real interés de Colombia, sino de vital importancia para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Por tanto, es necesario entender que la política exterior norteamericana no sufrirá un viraje con el nuevo Gobierno, más bien representa una continuidad de las políticas llevadas a cabo por el bipartidismo estadounidense que han aplicado las mismas recetas de garrote y zanahoria en nuestra región para salvaguardar los intereses norteamericanos en los últimos 100 años.

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