O cambiamos o nos seguimos hundiendo

Los principales temas que preocupan a los colombianos son la inseguridad ciudadana, la salud, el desempleo, la economía del país y la corrupción, y para atenderlos es hora de hacer las cosas distinto.

La economía colombiana no solamente se encuentra en desaceleración, como lo aseguran muchos analistas. Su situación es de estancamiento y de vulnerabilidad. No es cierto que haya tocado fondo y que vaya a comenzar a recuperarse.

De acuerdo con el analista económico Aurelio Suárez, hay más de dos millones de personas desempleadas y las tan cacareadas cinco locomotoras de Santos generaron entre 2010 y 2017 apenas 300.000 nuevos empleos de los más de tres millones que se crearon. El endeudamiento del país es gravísimo, con $470 billones. Cada niño nace con una deuda de 10 billones de pesos (El Nuevo Siglo)

Suárez afirma que hay un déficit de la cuentas externas del 4% y uno fiscal del 3,6%, generando lo que se conoce como déficit gemelos, haciendo que la economía sea cada vez más dependiente del capital extranjero, lo que trae como consecuencia que cualquier cambio en las políticas económicas de otros países afecten de manera grave la colombiana.

Un alza en las tasas de interés y una disminución en los impuestos de Estados Unidos provocarían que buena parte de la inversión extranjera se fuera en busca de mejores rentabilidades.

El presupuesto de gastos del gobierno, que se divide en funcionamiento, inversión y pago de deuda, es ya insuficiente y para cumplir con los últimos dos rubros se está utilizando nueva deuda. La última reforma tributaria no fue estructural y siguió cargando con impuestos a las capas medias. Las calificadoras de riesgo bajaron la calificación de la economía del país.

Es evidente que los colombianos son cada vez más conscientes de la crisis. En la última encuesta Yanhaas realizada en diciembre, al preguntarles si en aspectos políticos, económicos y sociales consideraban que Colombia iba por buen o mal camino, el 76% opinó que por mal camino, un 13% más que en la medición de septiembre. En particular sobre la situación económica, el 81% considera que está mal y tan solo el 13% que es buena (La Gran Encuesta, diciembre 2017).

Estas valoraciones son aún más graves teniendo en cuenta que la encuesta se realizó en diciembre, época en que tradicionalmente la economía tiene mayor dinamismo.

De acuerdo con la encuesta Yanhaas los principales temas que preocupan a los colombianos son la inseguridad ciudadana, la salud, el desempleo, la economía del país y la corrupción. Estos mismos temas son los que definen el voto para las elecciones presidenciales que se realizarán en mayo del 2018.

Es fundamental que los electores analicen muy bien para quién va a ser su voto. Si para las fuerzas tradicionales encabezadas por personajes como Germán Vargas Lleras, Marta Lucía Ramírez, Iván Duque, Alejandro Ordóñez, Humberto de la Calle, Gustavo Petro o Clara López.

Delfines o compadres de quienes históricamente han estado en el poder, que han participado uno tras otro en los gobiernos causantes de la crisis o si por el contrario van a buscar fuerzas alternativas, alejadas de esos de siempre que prácticamente se turnan los gobiernos para seguir dando al país más del mismo veneno.

Estas nuevas propuestas vienen con un aire fresco y renovador y están encabezadas por respetadas figuras como Claudia López; Jorge Enrique Robledo, elegido 6 veces consecutivas mejor senador, hoy nuevamente cabeza de lista del Polo Democrático Alternativo, y Sergio Fajardo, quien ha sido escogido como candidato presidencial para representar estas ideas bajo el nombre de Coalición Colombia o CoCo, como varios medios de comunicación les han llamado, para ser el coco de la corrupción, la desigualdad, la pobreza y la inequidad.

En su programa, la Coalición propone hacer una reforma integral de la salud, para garantizarla como derecho fundamental, por encima del lucro y la corrupción, y no como mercancía. Propone una política social de empleo que genere oportunidades, con una estrategia de desarrollo que permita impulsar el aparato productivo nacional. Y asegurar incrementos en la productividad con un desarrollo económico cuya base sean las capacidades de las personas y las fortalezas de los territorios.

Como primer punto, el programa contempla la lucha contra la corrupción, el clientelismo y la cultura de la ilegalidad, asegurando que su sello es la transparencia, el cumplimiento de las reglas del juego y la rendición constante de cuentas a la ciudadanía (Revista Semana)

Así están las cosas y en manos de cada uno de los electores está decidir si quieren continuar por este camino de desesperanza y crisis o dar la entrada a nuevas ideas que den un nuevo rumbo al país. Es hora de que los colombianos digan no más de los mismos con las mismas, porque lo cierto es que Colombia tiene que cambiar.

A %d blogueros les gusta esto: