El RETO de darle oportunidades a los jóvenes de Bogotá

Son bastantes los cambios que ha traído la Administración de Claudia López en Bogotá, dentro de los que se resaltan los avances democráticos en materia de política hacia los jóvenes. En una ciudad donde uno de cada cuatro habitantes es joven, es decir, que se encuentra entre los 14 y los 28 años, resulta fundamental que se apliquen políticas que mejoren sus condiciones de vida pues el impacto para el conjunto de la sociedad es determinante.

La juventud es el momento de la vida donde se conforman y consolidan algunas habilidades cognitivas, socioemocionales y funciones ejecutivas como la autorregulación, el manejo del estrés y la toma de decisiones (Unicef). Además, en ese periodo se toman decisiones que determinan la vida social y económica adulta. Por estas razones, para los jóvenes que están por fuera del sistema educativo y del mercado laboral puede ser especialmente difícil afrontar los retos de la vida y desarrollar todo su potencial (Grogger, 1997; Jacob y Lefgren, 2003).

Cerca de una tercera parte de los jóvenes de la ciudad no estudia, y las principales razones que manifiestan para no hacerlo son las dificultades económicas y la necesidad de trabajar. La situación económica no permite que accedan a la educación superior o ni siquiera terminar su educación media: uno de cada diez no termina el bachillerato y solo la mitad de quienes lo logran ingresa a alguna institución de educación superior.

Además, el desempleo juvenil ha aumentado en los últimos años. El exalcalde Peñalosa encontró la ciudad con una tasa de 13,1% y en diciembre de 2019 la entregó en 19,6% (DANE), concentrado en las localidades más vulnerables de la ciudad. Para quienes trabajan, las condiciones laborales no son las mejores: en 2018 cuatro de cada diez jóvenes trabajadores estaban en la informalidad y no cotizaban a pensión ni a salud.

La situación es peor para los que no estudian ni trabajan, los llamados NiNi, que aumentaron en 34.000 en los cuatro años de Peñalosa., llegando a 381.000 en enero de 2019, concentrado en estratos 1 y 2 (7 de cada diez) y en mujeres (6 de cada 10). Esta situación tiene serias repercusiones para la sociedad porque genera dificultades para la reducción de la desigualdad y crea obstáculos para la productividad. Incluso, el Banco Interamericano de Desarrollo ha manifestado que incluir a esta población en la producción aumentaría 5% el PIB per cápita de la región. Además, los aleja del caldo de cultivo de la delincuencia. 

Cuando Enrique Peñalosa asumió la Alcaldía de la ciudad se encontró con 14 casas de la juventud y cuando terminó su periodo entregó 11, tres menos, reduciendo las oportunidades a las que los jóvenes pudieron acceder, como por ejemplo el asesoramiento para resolver su situación militar, el fortalecimiento de organizaciones juveniles y la educación sexual. 

En el Plan Distrital de Desarrollo “Un nuevo contrato social y ambiental para el siglo XXI 2020 – 2024” se contemplaron medidas importantes para este segmento de la población: 20.000 cupos nuevos en educación superior, 50.000 empleos para jóvenes NiNi, más de 5.900 transferencias monetarias condicionadas, que con acciones afirmativas los incentiva a salir adelante, la ampliación de los servicios de la Secretaría de Integración Social a través de más Casas de la Juventud en las localidades y mejores dotaciones, incentivar la organización juvenil, el fortalecimiento de la Universidad Distrital y al menos 67 compromisos y herramientas de la Política Pública Distrital de Juventud.

En las últimas semanas se ha visto a la Secretaría de Integración Social Xinia Navarro y a su equipo de la Subdirección de Juventud en los barrios más vulnerables de la ciudad tocando puertas en la búsqueda de los jóvenes que necesitan oportunidades en el marco de una gran estrategia denominada RETO. Con base en dicha caracterización, el pasado 4 de agosto la alcaldesa presentó el programa RETO a la U con la que se plantea vincular a los jóvenes identificados a las ofertas educativas en universidades de la ciudad.

Es evidente que hay un cambio de enfoque en el tratamiento a la juventud. Contrario a lo que sucedía en el pasado, las políticas no son medidas clientelistas que compran la conciencia de los jóvenes ni tampoco buscan reducir sus derechos como venía haciendo Peñalosa.  Esta administración le está ofreciendo oportunidades a los jóvenes que tienen problemas con la justicia, a los que ni estudian ni trabajan y a los que están en riesgo de deserción de la educación básica, media y superior.  

La Estrategia RETO tiene un alto potencial en la medida que le ofrece atención integral a un gran número de jóvenes con una amplia gama de oportunidades laborales, educativas, fortalecimiento de organizaciones juveniles e incentivo a la participación, financiación de iniciativas, formación socioemocional y en otros campos, rutas en justicia juvenil restaurativa, entre otras. También se vincula a las familias de los jóvenes beneficiados con las atenciones sociales del Distrito, lo que tendrá un impacto positivo en el conjunto de la sociedad. 

Las políticas neoliberales implementadas en el país por gobiernos como los de Juan  Manuel Santos e Iván Duque y en Bogotá por las pasadas administraciones han impactado de forma negativa las condiciones de vida de la juventud. Es muy positivo este nuevo enfoque para los jóvenes de la ciudad adelantado por la alcaldesa y la Secretaría de Integración Social y, en especial, la Subdirección de Juventud. Mi invitación a los jóvenes de Bogotá a que nos organicemos, rodeemos y respaldemos este tipo de políticas.

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