¿Para dónde se fue la plata para atender la pandemia?

La teoría económica nos dice que en tiempos de crisis económica como la que estamos atravesando actualmente se deben tomar medidas de corte keynesiano, esto es, aumentar el gasto público para reactivar los sectores económicos y dinamizar la economía. ¿Necesitamos dinamizar la economía? Bueno, las banderas rojas, los millones de empleos perdidos y las miles de empresas quebradas algo nos dicen.

Cuando el gobierno nacional sale a anunciar públicamente que va a gastar el 11% del Producto Interno Bruto —PIB— para atender la emergencia por la Covid-19 (117 billones de pesos) se pensaría que es una buena medida. Sin embargo, según un estudio del observatorio fiscal de la Universidad Javeriana, no se ve por ningún lado el dinero que el gobierno dice estar gastando en la emergencia. Lo primero que hay que entrar a analizar es que 60 de estos 117 billones son garantías de préstamos que el gobierno ha dado a los bancos, a través principalmente del Fondo de mitigación de emergencias —FOME— y el Fondo Nacional de Garantías —FNG—. Pero las garantías de crédito no representan un gasto en sí ya que cuando un banco le presta dinero a un usuario, la entidad espera un retorno de su inversión y las garantías de crédito sólo se ejecutan en caso de que el usuario incumpla con el pago correspondiente. Quiere decir que, en últimas, estos 60 billones de pesos que representan 6 puntos porcentuales del PIB sólo estarían beneficiando a la banca indirectamente.

Ahora bien, el segundo punto a analizar son los 57 billones de pesos restantes que representan el 5% del PIB. El observatorio fiscal encontró que sólo se ha gastado el 0.5% del PIB. Es decir, menos de la décima parte de lo anunciado por el gobierno nacional, con el agravante de que no se sabe a qué rubros está llegando la mayoría de estos recursos. Para poner un ejemplo concreto, el Ministerio de Hacienda en las declaraciones oficiales ha hablado de cifras de alrededor de 7 billones de pesos al sector salud, pero lo que se ve en transferencias al Ministerio de Salud y al Instituto Nacional de Salud es de sólo 940 mil millones de pesos (menos de 1 billón). Es decir, el gobierno está hablando de un gasto siete veces mayor al que se evidencia en los documentos oficiales que salen del propio Ministerio de Hacienda.

Independientemente de si los recursos han sido o no desembolsados, el gobierno tiene que explicar a qué entidades el Ministerio de Hacienda le está girando estos recursos, porque esto no se ve en los documentos oficiales. Lo que no puede hacer el gobierno nacional es salir en televisión pública a anunciar que ha gastado el 11% del PIB en atender la emergencia por la COVID-19 porque —como acabamos de ver— esto no es cierto. Lo lamentable de esto es que así funciona todo el gasto público de Colombia, no sólo el de la pandemia: el Congreso le da un cheque en blanco a hacienda cada año y el ministerio devuelve este favor a través de las transferencias que realiza en los municipios donde los congresistas tienen su base electoral, por eso al gobierno nacional no le gusta que haya tanto detalle en el destino de este gasto público.

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