Peñalosa y sus apuntes

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La más reciente perla del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, fue decir en su Twitter y varios medios de comunicación, el pasado 2 de octubre, que en 8 años se podrá nadar en el río Bogotá

La más reciente perla del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, fue decir en su Twitter y varios medios de comunicación, el pasado 2 de octubre, que en 8 años se podrá nadar en el río Bogotá (http://bit.ly/2hC3K9M).

Los comentarios y las burlas ante tamaña afirmación no se hicieron esperar. Con fotos de paseos de olla, imágenes modificadas y “transmilanchas” afloró la creatividad de los internautas.

Y no es para menos. En el mejor de los casos es irresponsable que el alcalde de la capital del país salga con tales incoherencias. De acuerdo con Alfonso Pérez Preciado, exdirector de la CAR Cundinamarca, la solución técnica que definió el Consejo de Estado para la descontaminación del río Bogotá, que comprende la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, del Salitre y la construcción de la PTAR de Canoas, no es la más favorable ni ambiental, ni económicamente (http://bit.ly/2ray9Te).

En la nota de prensa de la Alcaldía sobre el tema, el Director de la CAR, Néstor Franco, refiriéndose a la planta elevadora de Canoas, afirmó: “Es una obra que tiene el siguiente horizonte constructivo: 2018 y 2019 para estructurar fase contractual y obra pública de 2019 al 2024 para que en este año entre en operación” (http://bit.ly/2g5SyC0). Dentro de 8 años, apenas estará comenzando a operar. No habrá aún tal descontaminación.

Sobre la construcción de la Planta de Tratamiento en Canoas, la principal beneficiada es EMGESA, propiedad de la compañía multinacional Grupo Enel, que, como de costumbre, no invertirá gran cosa pero sí correrá a recibir los beneficios.

Según el analista Aurelio Suárez, “allí se agrega valor con generación de energía”, dado que el agua descontaminada facilitará y potenciará el desempeño, aguas abajo del Muña, del complejo hidroeléctrico Pagua y aledaños, que genera el 33% del total de la energía de Emgesa. Se creó una típica solución de beneficio privado a cargo de toda la sociedad” (http://bit.ly/2kIulqm). El fallo del Consejo de Estado deja como único ganador a EMGESA.

Según la Alcaldía de Bogotá, los costos de la construcción de la PTAR Canoas son de $4,5 billones de pesos (http://bit.ly/2g5SyC0), a los que habría que sumarles los de la ampliación en proceso de la PTAR Salitre, con un costo estimado de 390 millones de dólares, financiada a través de un crédito hecho a la CAR por el Banco Mundial. Todas estas obras serán pagadas por los bogotanos vía tarifas de acueducto y alcantarillado.

Además, con recursos que han salido y seguirán saliendo del porcentaje ambiental de la sobretasa predial, se están haciendo obras de adecuación de plantas de tratamiento en municipios de la cuenca alta y media, y la adecuación hidráulica del río Bogotá. Dineros que han ingresado al Fondo de Inversiones para la Adecuación del Río Bogotá, FIAB.

Pérez Preciado también afirma que “desde el punto de vista técnico y ambiental, esta solución no permitirá a la cuenca baja contar –como los países desarrollados– con un río limpio y ecológico, aunque los bogotanos sí podrán dejar de percibir el fétido olor de las aguas podridas, ya que éstas irán enterradas a profundidades entre 12 y 63 metros frente a la ciudad” (http://bit.ly/2ray9Te)

Así las cosas, no hay posibilidades de que en 8 años se pueda nadar en las aguas del río Bogotá, tal y como lo afirma el alcalde Peñalosa. Lo único que quedará será el aumento en las tarifas que tendremos que pagar los bogotanos. No es posible que un alcalde deliberadamente haga tales aseveraciones y nada pase. Los ciudadanos debemos despertar para no permitir que nos sigan atropellando aumentándonos los costos con falsas promesas de bienestar ambiental.

Publicado originalmente en KienyKe

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