☠️ Pseudociencias de la salud no son inocuas: matan

2.750 médicos y científicos de 44 países (entre ellos Colombia) firmaron el primer manifiesto internacional contra las falsas terapias como la homeopatía, reiki, la Nueva Medicina Germánica, el biomagnetismo, la iridología, la terapia ortomolecular “y un largo etcétera” que las leyes de Europa protegen: «Seamos claros: las pseudociencias matan. Y no solo eso, sino que son practicadas con impunidad».

Javier Salas, del periódico El País (España), recordó a propósito del manifiesto los sonados casos en España de Mario Rodríguez y Rosa Morillo, que como muchos, murieron con enfermedades graves tras renunciar a su tratamiento médico por probar con homeopatía y otras pseudoterapias: «Papá, me he equivocado» —lamentó Mario— y «todos aprendemos de nuestros errores» —reconoció Rosa—, ambos poco antes de morir. El fenómeno de los engaños con falsas terapias es global y como tal se aborda por primera vez con el manifiesto internacional —publicado el pasado 19 de octubre— impulsado por diez asociaciones científicas.

Dicho manifiesto denuncia que «no es admisible que las leyes europeas amparen la tergiversación de la realidad científica para que miles de ciudadanos sean engañados, e incluso mueran», en referencia a la normativa que mantiene a la homeopatía como medicamento, aunque no ha probado su utilidad médica más allá del placebo. «Hay que tomar medidas para frenar las pseudoterapias porque no son inocuas y producen miles de afectados», demanda el comunicado, difundido en una docena idiomas. Y reclama: «Europa debe trabajar en la dirección de crear leyes que ayuden a detener este problema».

«No es coherente que desde Europa se eleve la preocupación por el fenómeno de la desinformación y a la vez se ampare uno de sus tipos más peligrosos: la desinformación en temas de salud», denuncian los firmantes del manifiesto. «Por todo ello, las personas que firman este manifiesto animan a los gobiernos de los países a los que pertenecen a poner fin a un problema que utiliza falsamente el nombre de la ciencia y que ya le ha costado la vida a demasiada gente (…) están ganando terreno y causando víctimas», concluye.

Las más comúnmente llamadas “terapias alternativas” han sido protagonistas en la pandemia de COVID-19, especialmente en países del “tercer mundo” pero también en Europa y Estados Unidos, junto a las manifestaciones contra las medidas sanitarias, las teorías de la conspiración o el absurdo y peligroso resurgimiento del movimiento antivacunas. Tan sólo en países como Irán, Turquía o India un estudio registra más de 800 muertes, casi 6.000 hospitalizados y 60 cegueras causadas la promoción de falsos remedios. En España, se han reportado 26 intoxicaciones por consumir un brebaje tóxico y prohibido, el MMS —distribuido en Colombia por la Iglesia Génesis II de Cura y Sanación y con alerta sanitaria del INVIMA desde 2018 basado en una alerta de dos años antes en Argentina—, que sus defensores promocionan como curalotodo.

Para Margarita del Val, directora del grupo Salud Global del CSIC de investigación sobre el coronavirus, que es una de las científicas más destacadas que firma el manifiesto: «Seguramente más de una pseudoterapia se está aprovechando de la covid, porque en muchos casos la gente solo habrá vivido un catarro que se ha curado enseguida y pensarán que es por el producto, el falso remedio», en referencia a que muchos contagiados solo viven unos leves síntomas antes de curarse por completo.

«Es momento de que desde Europa demostremos que efectivamente creemos en el progreso. Resulta inadmisible que en pleno siglo XXI exista una normativa que permita engañar a los enfermos vendiéndoles azúcar (homeopatía) como si fuera un medicamento», critica la científica Elena Campos, presidenta de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP). Según explica Campos, son múltiples los países de nuestro entorno que están poniendo límites al negocio de la homeopatía, «con lo que entendemos que existe masa crítica suficiente como para proceder a la revisión de la normativa europea, de manera que se proceda a la protección efectiva de los pacientes y usuarios».

«A la gente le hacen mucho mal, son personas normales a las que convencen para tomar unos productos o realizar unas prácticas que siempre tienen intereses económicos detrás. Y lo que es peor, dejan la medicina que tiene evidencia y eso les genera más dolor, más sufrimiento y más problemas», denuncia Del Val. La viróloga lamenta que estas prácticas le hacen mal a la ciencia, porque aseguran que sirven para curar algo sin demostrar nada: «Y a nosotros nos cuesta mucho trabajo llegar a demostrar algo».

Otros de los firmantes del manifiesto tienen una trayectoria notable, como es el caso del médico y experto en pseudoterapias Edzard Ernst; el director del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS), François Leulier; el médico y antiguo vicepresidente del Senado de Bélgica, Louis Ide; o el activista indio y refugiado internacional por su defensa del pensamiento crítico, Sanal Edamaruku. La mayoría de los firmantes, más de un millar, son de España, un país que ha vivido en los últimos años un debate social muy importante sobre este problema. Un debate que desembocó, en buena parte gracias a las denuncias de familias como la de Mario y Rosa, en que el gobierno de Pedro Sánchez lanzara un plan para combatir las pseudoterapias en 2018.

Nota: Basado en una nota para El País de Javier Salas.

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