Reflexiones breves sobre TransMilenio por la Séptima (I)

Altos costos y pocos beneficios

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La troncal Transmilenio propuesta por la 7ª no se debe hacer porque los costos sociales de paralizar el tránsito por lo menos cinco años durante las obras subterráneas de la 7ª con la calle 72 y en la avenida Chile desde la 9ª hasta la 7ª lo hacen inviable. Más aún si también se hacen otros tramos subterráneos (calles 85 y 100). Todos estos son sitios neurálgicos con el agravante de que no hay vías alTernas para atender el tráfico que se desviaría.  Pretender que el tráfico de las dos calzadas pueda operar en una calzada es ilusorio.

Pero además, el Transmilenio propuesto significa aumentar los costos del transporte que pagamos todos, sin agregar beneficios.

Los costos adicionales son los de las ampliaciones, desvíos, pavimento y estaciones (horror arquitectónico), sumado los costos de operación y mantenimiento, compra de buses, y los costos que paga la sociedad por las congestiones durante las obras (operación de los vehículos, tiempo de los usuarios, contaminación y pérdida de competitividad).

No se agregan beneficios porque el Transmilenio propuesto solo atiende trayectos por la 7ª, que ya están atendidos; otras rutas seguirán servidas por los buses actuales y para ellos no sirven las estaciones de Transmilenio; se disminuye la capacidad vial para el tráfico mixto; habrá recorridos a pie más largos hacia y desde las estaciones, más espera en ellas y bicitaxis. Transmilenio no reemplaza el sistema existente y sólo entraría a funcionar después de terminar las obras.

Salta a la vista que lo primero que hay que hacer es mejorar el SITP reduciendo la cantidad de buses a su número justo, usar sólo buses simples grandes (como los buses duales de Transmilenio que ya funcionan por la 7ª), con carriles exclusivos y paraderos. Estos buses sí pueden atender todas las rutas, sin colados, sin afectar el tráfico, sin obras, sin los costos del Transmilenio propuesto y operarían de inmediato.

Lo anterior no desconoce la clara necesidad de rediseñar la malla de transporte público de la ciudad (rutas, recorridos, frecuencias, tipos de buses, terminales intermedios y trasbordos) con y sin Transmilenio. La Administración está en mora de hacerlo.

Como tampoco la necesidad de obras como andenes, ciclorrutas, intersecciones, terminal de buses, y la ampliación a doble calzada entre las calles 182 y 200. Estas obras son totalmente independientes del sistema Transmilenio, no lo afectan ni son justificadas gracias a este, agregan beneficios a la ciudad y deberán hacerse según su prioridad.

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