La revolución de la educación en la independencia de Colombia

La educación de calidad es el principal medio para que los individuos y las organizaciones de una sociedad asimilen los conocimientos y cultura de esta y comprendan y piensen los procesos de transformación social. Es por esto que para aproximarnos al proceso que llevó a la revolución de independencia es imprescindible intentar comprender las diferentes evoluciones que tuvieron lugar en la enseñanza, así como conocer a algunos de los personajes claves en el desarrollo de la educación durante los siglos XVIII y XIX.

Durante estos siglos, la educación de la colonia se encontraba en manos de la iglesia, institución que la enfocaba hacia el estudio de la teología, las artes y el derecho (canónico o religioso y civil), dejando de lado los avances que se venían realizando en la ciencia siglos atrás. La tierra plana, el modelo geocéntrico del universo, el origen divino de la verdad, entre otros, se enseñaban aún.

La primera figura que se destacó en el tema de la revolución educativa que acompañaría a la revolución de independencia fue Francisco Antonio Moreno y Escandón. A pesar de haber sido funcionario, servidor y representante de la corona española, tuvo múltiples enfrentamientos con diferentes sectores de la iglesia por su defensa férrea de una educación con carácter científico contrario al modelo escolástico medieval que imperaba en ese momento, como se puede evidenciar en el texto «Proyecto del fiscal Moreno y Escandón para la erección de universidad pública en el virreinato de la nueva granada, con sede en la ciudad de santa fe de Bogotá». También fue el primero en defender que se le quitara de las manos a la iglesia el control sobre la educación para dárselo al Estado, quien se encargaría de definir qué carácter que debía tener esta.

En segundo lugar, nos encontramos con José Celestino Mutis quien, aún bajo el riesgo de ser condenado a muerte por la Inquisición, defendió las tesis de Newton, Copérnico y Galileo y en su enseñanza puso a la ciencia por encima de la religión. Este aspecto también se vería reflejado en la Expedición Botánica cuyos resultados y descubrimientos llegarían a los diferentes colegios donde se formaban los futuros próceres de la patria, generando así una revolución en la forma de pensar de los jóvenes de la época que desencadenaría eventualmente en la lucha por la independencia.

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Vale también recordar que después de la independencia hubo un enfrentamiento de posiciones entre Bolívar y Santander respecto a cuál debía ser la base de la educación. La disputa, en muy resumidas cuentas, era si la educación debía ser laica o no aspecto clave ya que, como lo explica José Fernando Ocampo en “Educación en Colombia. Del Sabio Mutis a Gina Parody” (2016), incidió en el desarrollo de las guerras entre el partido Conservador y el partido Liberal. Bolívar defendía que en las escuelas se enseñara religión y que fuese la iglesia la encargada de la educación. Santander en cambio defendió la tarea de la construcción de una nueva nación a partir de la educación laica, científica y a cargo del Estado, que llegara a más rincones de la patria y maximizará el bienestar de la sociedad, inspirado en las ideas del utilitarismo de Jeremías Betham. Santander fundó alrededor de 425 escuelas en toda la Nueva Granada durante su presidencia, logrando hacerle frente al enorme analfabetismo y la falta de maestros.

Por último, encontramos la comisión corográfica dirigida por Agustín Codazzi, que al igual que la Expedición Botánica significó un notable avance en el estudio y el uso de la ciencia en la República. Dicho avance radicó en el gran trabajo de descripción física y de los paisajes de la república a partir de diez expediciones realizadas entre 1850 y 1858.


En estas vísperas de celebraciones de hechos claves para la liberación de Colombia contra España se hace aún más evidente el deber que como estudiantes y maestros tenemos de profundizar en el estudio de los diferentes cambios que ha tenido la educación en nuestro país para contribuir en su transformación. Entender los procesos históricos y los personajes que han jugado un rol en estos procesos es clave para avanzar en la construcción de una educación de calidad que contribuya a la construcción de un mejor país.

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