Sí, pero no así: alcaldía de Bogotá abre participación ciudadana sobre su expansión urbana

El pasado viernes 12 de mayo en las instalaciones de la Universidad del Rosario, representantes de la oficina de planeación de la Alcaldía Distrital a cargo del Ing. Juan Camilo González llevaron a cabo el taller: Borde Norte – Plan de Ordenamiento Territorial, como un espacio para promover la participación ciudadana frente a la propuesta del gobierno Peñalosa de expandir la frontera urbana de la ciudad en dirección norte mediante la urbanización de una fracción de la reserva T.V.D.H. La polémica propuesta se debate en dos grupos de interés. Uno, el de los colectivos ciudadanos pro ambientales, interesados en conservar y mejorar las condiciones ambientales de esta zona de conexión ecológica entre los cerros orientales y el río Bogotá, dado su impacto general sobre la calidad del ambiente en la ciudad; dos, las grandes constructoras, que han manifestado su interés en ampliar la oferta de vivienda en Bogotá en una zona privilegiada para vivir, que aducen, tendría un impacto positivo sobre el empleo.

se siembra la duda sobre la tenacidad técnica-ambiental con la que la actual oficina de planeación está dando el debate de cara a la posibilidad de urbanizar una fracción de la reserva T.V.D.H

Diana Chamorro, miembro de la Veeduría Ciudadana para la protección de la Reserva Forestal “Thomas van der Hammen”

La metodología del taller consistió en cuatro etapas: presentación del proyecto de urbanización de la reserva T.V.D.H. con generalidades de la zona de conflicto, organización de equipos de trabajo entre los asistentes, ejercicio de cartografía social marcando en el mapa las potencialidades ambientales dentro del área de la reserva T.V.D.H., y finalmente, por grupo, una exposición sobre lo registrado, presentaciones de las que los organizadores tomaron nota en sus libretas y aseguraron tenerlas en cuenta para la propuesta final sobre el destino del uso del suelo. En el ejercicio de cartografía social, fueron pocas las herramientas e insumos ofrecidos por los organizadores, la carencia de geoinformación adicional para comprender la dinámica ambiental de la zona brilló por su ausencia, datos de clima como precipitación y temperatura, taxonomía de suelos, coberturas de la tierra, biodiversidad e hidrografía detallada, entre otras cartografías temáticas adicionales de fuentes reconocidas como el IDEAM, IGAC e INSTITUTO HUMBOLT fueron prácticamente obviadas o ignoradas dificultando así la intención de los participantes de ubicar líneas, puntos o polígonos de interés ambiental sobre la cartografía brindada, que apenas contó con información levantada por la oficina de planeación distrital cuyo contenido hacía referencia solamente a la división predial, la ubicación de los cerros orientales y algunos cuerpos de agua de gran magnitud.  

Con base en lo anterior se siembra la duda sobre la tenacidad técnica-ambiental con la que la actual oficina de planeación está dando el debate de cara a la posibilidad de urbanizar una fracción de la reserva T.V.D.H., y sobre si, simple y llanamente, el espacio de participación ciudadana es una mera formalidad concebida para cumplir lo establecido en la ley orgánica del ordenamiento territorial.

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