Silencian denuncias contra asesor de Peñalosa que ponen en duda licitación de TransMilenio

Parece que los grandes medios no quieren que se sepa de las reuniones de alto asesor de Peñalosa con la multinacional VOLVO

La venta a TransMilenio de Bogotá de 672 buses Volvo diesel Euro V obsoletos es reconocida por el fabricante como la más grande en 10 años y se da en medio de cuestionamientos y nuevas denuncias que los grandes medios no publican.

El pasado 2 de noviembre se conocieron los ganadores de la licitación de Transmilenio para renovar y operar la flota de las fases I y II del sistema.  Este proceso, bastante cuestionado y criticado desde distintos sectores políticos, académicos y sociales, dejó a Volvo, multinacional sueca fabricante de buses, como la gran ganadora con el 60% de los buses adjudicados. El mismo fabricante calificó el “logro” como la venta más grande en 10 años en el continente, tema que hasta a la prensa internacional le pareció sospechoso (leer más en VOLCORRUPCIÓN). Vale la pena recordar que dichos buses funcionarán con una tecnología que fue prohibida en Europa por sus altos niveles de contaminación y perjuicios para la salud.

El pasado 21 de noviembre, el concejal Manuel Sarmiento sorprendió con nuevas denuncias que ponen en tela de juicio, otra vez, la licitación y a la administración de Enrique Peñalosa. La denuncia consiste en que Óscar Edmundo Díaz, quien fue contratado desde enero de 2016 como asesor en la alcaldía de Bogotá para temas de movilidad con un salario mensual que supera los $30 millones, se reunió en 12 ocasiones con Volvo mientras participaba en la estructuración de la cuestionada licitación en la que resultó ganadora la multinacional sueca. Vale la pena resaltar que Enrique Peñalosa está estructurando dicha licitación desde su llegada a la alcaldía en enero de 2016, momento en que se revocó la licitación que adelantaba la administración anterior, y que para tal fin contrató a la Financiera de Desarrollo Nacional —FDN— a través un convenio por 5.600 millones de pesos.

La denuncia del concejal Manuel Sarmiento es supremamente grave, el hecho de que un asesor de Peñalosa se haya reunido tantas veces con Volvo para revisar asuntos técnicos y financieros de la licitación de TransMilenio debe ser explicado. Todos conocemos la relación de Peñalosa y Volvo, el resultado de la licitación es escandaloso. Me pronuncié en el Senado al respecto y he pedido a los entes de control y Fiscalía se investigue esta licitación con un resultado tan lesivo para el patrimonio y la salud de los bogotanos

Rodrigo Lara Senador de la República

La denuncia se fundamenta en los informes mensuales que el contratista debe presentar (acá el compilado de pruebas). Surgen entonces varios interrogantes de dichos informes que el concejal hizo públicos y que este medio conoció en primicia: ¿Por qué seis de las diez reuniones que sostuvo Díaz con fabricantes de buses fueron con Volvo? ¿Por qué Díaz tuvo que reunirse seis veces con un fabricante de buses para hablar de temas financieros del SITP? ¿Por qué con Volvo y ningun otro vendedor de buses del SITP? ¿Por qué se reunió con Volvo para averiguar por buses disponibles, sobretodo sin la presencia de la FDN, que ya se había contratado para tales efectos? Aún no se tiene respuesta a estos interrogantes.

Ponemos a disposición de nuestros lectores las fechas de las reuniones:

  1. 9 de septiembre de 2016
  2. 16 de febrero de 2017
  3. 20 de febrero de 2017
  4. 23 de marzo de 2017
  5. 24 de abril de 2017
  6. 15 de junio de 2017
  7. 31 de agosto de 2017
  8. 29 de septiembre de 2017
  9. 6 de octubre de 2017
  10. 26 de octubre de 2017
  11. 15 de noviembre de 2017
  12. 23 de enero de 2018

 

Nos comunicamos con Sarmiento, quien nos señaló que pesar de la gravedad de la denuncia, hasta el momento ningún gran medio de comunicación ha hecho eco de lo encontrado. Así también lo dio a conocer en su cuenta de Twitter:

Hasta el momento, tampoco se ha pronunciado el alcalde Peñalosa ni su administración al respecto, a pesar de los intentos de varios periodistas por encontrar una respuesta. Supimos que RCN Radio contactó a TransMilenio, pero la empresa se negó a dar declaraciones sobre las graves denuncias y las dudas de su licitación, y se limitó a decir que Oscar Edmundo no fue contratado por ellos. Por nuestro lado, seguiremos revisando los informes del contratista y la licitación, esperamos publicar más detalles en los días por venir.

De Oscar Edmundo Díaz siempre se ha dicho que es el secretario de movilidad en la sombra de Enrique Peñalosa y ha estado en esa condición porque contratos previos le impedían asumir de frente y a las luz pública la secretaría. Frente a la denuncia del concejal Sarmiento me pregunto ¿qué hacía reunido en un número tan significativo de veces con Volvo?, ¿es él el contacto que mantiene el hilo conductor de las relaciones entre Peñalosa, Volvo y su fundación, esa puerta giratoria?. No sólo se trataría de un franco y grosero conflicto de intereses, sino también quizá de un delito

Ángela María Robledo Representante a la Cámara por Bogotá

¿Quién es Óscar Edmundo Díaz? ¿Otro aberrante caso de la puerta giratoria?

El asesor de cabecera del alcalde Peñalosa es considerado su amigo personal, relación que se remonta a su primera alcaldía. Por otro lado, como lo señala el profesor Carlos Carrillo, Díaz lo acompañó en el ITDP, organización que el alcalde presidió y desde la cual promovió, durante varios años, la implementación de sistemas de buses, especialmente en países de tercer mundo, en vez de metros (acá por ejemplo, vendiendo buses en Argentina). Óscar Díaz también fundó la firma de consultoría GSD Plus, desde la cual ha asesorado a Recaudo Bogotá y al Grupo Express, operadora que no solo tiene presencia en Colombia, sino también en Chile. “Resulta que la familia Hernández, dueña mayoritaria del Grupo Express en Colombia, es también importante accionista de Express de Santiago. Es decir, Díaz ha trabajado para esta poderosa familia del oligopolio familiar-empresarial del transporte bogotano”, Manuel Sarmiento.

Es importante recordar que este grupo fue señalado por La Silla Vacía en 2016 de beneficiarse con la prórroga de los contratos de Transmilenio y la terminación de los contraltos de Coobus y Egobus.

Las otras críticas a la licitación

En primer lugar, se insiste e incluso se profundiza un modelo que ha resultado fracasado, el de la operación privada del sistema. Es sabido que TransMilenio funciona así: el Distrito construyó la infraestructura con recursos públicos, de todos los bogotanos, y se la entregó a unos operadores privados que compran los buses y los operan, y gana por eso. Este ya es un modelo con el que le va muy bien a los operadores (a costa de los usuarios y los impuestos), pero especialmente desde que volvió Peñalosa, las cosas han mejorado bastante: las utilidades netas de los operadores de las Fases 1 y 2, en el 2016, aumentaron en 29%, mientras que en el 2017, aumentaron en 79%. Lo que plantea la nueva licitación y como quedó adjudicada, es que los privados tendrán doble tajada del negocio: una rentabilidad por suministrar la flota y otra por operarla. Aunque los estructuradores de la licitación argumentaron que este nuevo modelo permitiría desconcentrar el negocio, lo que ocurrió es que en cada lote adjudicado los mismos que se ganaron la provisión de los buses se ganaron la operación, escenario que fue advertido por los críticos, y que comprueba lo que dijeron en su momento: el nuevo modelo responde a exigencias del sector financiero y resulta en mayores ganancias para los privados. Perdió Bogotá.

De haberse contratado dos veces la misma función podría haber peculado. Sobre Bogotá los que llaman ‘grandes medios´ solo publican lo que diga Peñalosa, ¿por qué?, por la pauta y los publireportajes

Germán Navas Talero Representante a la Cámara por Bogotá

Tal vez la crítica más conocida ha sido respecto a la incapacidad de la licitación para transformar la matriz tecnológica de la flota en favor de la ciudad y de acuerdo a las tecnologías disponibles, toda vez que privilegió el factor del costo de adquisición. En efecto, el resultado fue que 60% de los buses nuevos son diésel Euro V —cancerígeno por sus micro partícula— y el restante a Gas —con otras emisiones altamente tóxicas—. Bogotá perdió la oportunidad de ponerse a la altura de un mundo donde el transporte masivo se está ya moviendo con tecnologías de 0 emisiones en la operación (eléctricos) e incluso como en Londres, de 0 emisiones en la fuente (hidrógeno).

Según la Personera Distrital, con la licitación de lote restante del de 260 buses para el patio de las Américas se repetiría la historia y se estaría premiando de nuevo la tecnología diésel Euro V —y por ende a Volvo— y restringiendo la entrada de tecnologías más limpias como el gas natural Euro VI y eléctricos. El 21 de diciembre próximo se adjudicará el contrato. Amanecerá y veremos.

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