Soldado denunció haber sido violado a su ingreso al servicio militar

La olla podrida que hay en el ejército y que muchos relacionan con sus prácticas de “disciplina militar” se sigue destapando. Esta nueva denuncia —de una violación a un joven soldado que prestó servicio militar en la Fuerza Aérea— se conoce en medio de los casos de otra violación grupal por parte de siete soldados de una niña de la etnia Embera Chamí, el abuso a otra niña indígena en el Guaviare y el reconocimiento por parte del Ejército de que desde 2016 existen 118 investigaciones contra miembros de la fuerza pública por violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes.

… me insultaron, me hicieron levantar, me hicieron ir hacia los lados de los baños y allí me cogieron por detrás, me torcieron el dedo anular de la izquierda, me cogieron entre varios, yo pataleaba, me hicieron montonera, me bajaron los pantalones y me penetraron, y luego de hacer tanta fuerza apreté mis genitales para no sentir dolor y me desmayé.

Joven de 19 años presuntamente violado durante el servicio.

El 9 de diciembre de 2016 la madre del joven de 19 años despidió a su hijo en el aeropuerto de Catam después de que pasara todos los exámenes  médicos, físicos y psicológicos que lo certificaron como apto para prestar su servicio militar en el Comando Aéreo de Combate #6 de la Fuerza Aérea (Base militar de Tres Esquinas, departamento de Caquetá). A los 8 días, el joven llamó muy angustiado a su abuela, cuyo teléfono se sabía de memoria, para confesarle entre lágrimas que habían abusado sexualmente de él.

Luego de esa llamada, el contacto fue imposible, hasta que unos dias después la Fuerza Aérea contactó a la mamá para decirle que le devolverían a su hijo. Debía recogerlo en el Hospital Militar de Bogotá, donde estaba internado para una valoración psiquiátrica porque —supuestamente— no se había adaptado al servicio. Le informaron que lo calificarían como no apto, aunque el informe detallado que explicara lo sucedido nunca se lo entregaron.

Así relató el joven lo ocurrido en su corta instancia en el batallón: «Yo me fui el 9 de diciembre de 2016 para Tres Esquinas, Caquetá, llegué a las 7 de la mañana, todo iba normal, pasaron los días y hubo un día que un grupo de muchachos que pertenecían al Ejército, creo que eran dragoniantes, ese día me la montaron, me pusieron a voltear mucho sin justa razón, me sacaron del alojamiento después de estar durmiendo, me sacaron como a eso de las 11 de la noche, me pusieron a abrazar un árbol que tenía púas durante media hora, luego yo les dije que cuánto tiempo me iban a tener ahí, me respondieron que yo era un gran hp inservible, que hiciera silencio, luego me pusieron en el suelo con dos vasos con agua y de ahí me mantenían molestando, me insultaron, me hicieron levantar, me hicieron ir hacia los lados de los baños y allí me cogieron por detrás, me torcieron el dedo anular de la izquierda, me cogieron entre varios, yo pataleaba, me hicieron montonera, me bajaron los pantalones y me penetraron, y luego de hacer tanta fuerza apreté mis genitales para no sentir dolor y me desmayé… cuando me desperté estaba detrás del baño y estaba solo, me fui para el alojamiento… al otro día yo informé a un compañero mío que estaba en este lugar, le informé también a un superior que no recuerdo y él dio una orden para que me aplicaran medicamento para los ligamentos porque según ellos yo estaba sufriendo de eso, me revisaron el dedo y me enviaron para Bogotá. Estuve internado en la Clínica, manifesté lo sucedido y mi mamá exigió que me realizaran exámenes pero allí dijeron que yo estaba drogado y no me realizaron ningún examen”.

Según la denuncia, documentos de la Junta Médica del Ministerio de Defensa afirman que el joven tenía problemas mentales debido al consumo de marihuana durante su adolescencia ¿🤨?, pero ni hay sustenta para dicha afirmación, ni tiene sentido luego de exámenes entre ellos psicológicos se autorizó su entrada a la FAC.

La familia presentó una tutela que fue negada en primera instancia por el juzgado 63 de Bogotá pero tuvo éxito en segunda instancia con el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, solicitando el amparo de los derechos fundamentales a la salud, la vida y la seguridad social. El juzgado 63 administrativo del circuito de Bogotá, en primera instancia, negó la petición. Según la decisión el Ministerio de Defensa debe «mantener la vinculación al sistema de salud del joven para que se le otorgue la atención médica integral y los tratamientos pertinentes de su patología».

Además de la denuncia de su caso, el joven dice que conoció en el poco tiempo de otro soldado también había sido abusado en la misma base, pero «no dijo nada por miedo».

Una vez el jóven abandonó el Hospital Miitar, la familia interpuso una denuncia por la violación ante la Fiscalía, pero no prosperó, por lo que la familia decidió hacer público el hecho a través de W Radio luego de años de luchas contra el Ministerio de Defensa para acceder al servicio de salud integral y tratar las secuelas psiquiátricas que dejó el terrible paso por el servicio militar.

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