Sorori ¿qué?

Sororidad es un término poco conocido en el lenguaje coloquial a pesar de que su origen se remonta a varios años atrás. La palabra inglesa sorority está definida en el diccionario Collins como “hermandad de mujeres”.Tiene su raíz en el latín sor que significa hermana y se diferencia evidentemente de frater que significa hermano. Probablemente alguna vez hemos escuchado acerca de las fraternidades, en las que chicos universitarios además de vivir juntos se respaldan unos a otros y construyen una gran comunidad, pero ¿por qué nunca se ha hablado de las sororidades?

Si bien es cierto que es en los contextos feministas donde más se escucha, discute y propone desde la sororidad, todas las mujeres estamos invitadas a conocerla y a vivirla. Es algo más cercano de lo que parece. Para empezar a aproximarnos basta con ver a las mujeres que tenemos cerca con ojos diferentes. Mirar a la compañera de trabajo o de estudio, a la amiga, a la hermana, a la jefa, a la pareja de los amigos y amigas, a la vecina y a la desconocida como aliadas y no como rivales no solo nos hace sororas sino más fuertes.

Pero ¿de qué se trata eso de la sororidad?

La sororidad habla de relaciones positivas con otras mujeres cuando atraviesan dificultades y cuando no.

Se trata de una relación muy parecida a la de amistad pero que goza de mayores niveles de compromiso ya que además de generar complicidad y acompañamiento, reúne a las mujeres en busca de cambios sociales importantes. La sororidad también invita a eliminar cualquier imaginario histórico sobre enemistad, competencia y envidia entre mujeres. Porque sí, a las mujeres se nos ha enseñado que es natural envidiarnos unas a otras, que hay que desconfiar de los logros de otras mujeres y de la manera como los alcanzaron, que está bien juzgarnos el cuerpo y los actos y que se debe competir por amor, atención o reconocimiento en cualquier área, lo que nos obliga a ignorar la diversidad que nos hace tan humanas y que es lo único que puede alejarnos de los estereotipos de belleza y comportamiento que todo el tiempo hablan de lo que se espera de una mujer.

Es importante aclarar que la sororidad no implica que las mujeres estemos de acuerdo unas con otras permanentemente, tampoco requiere que todas compartamos  ideales ni que todas nuestras relaciones carezcan de conflictos para siempre. Marcela Legarde, académica, investigadora y representante del feminismo latinoamericano, afirma en el Pacto entre mujeres: “Es asumir que cada una es un eslabón de encuentro con muchas otras y así de manera sin fin. Al pactar el encuentro político activo tejemos redes inmensas que conforman un gran manto que ya cubre la tierra”, se puede estar de acuerdo con algunas y debatir con otras, no pasa nada.

Dentro de la sororidad las mujeres nos escuchamos, nos respetamos, nos identificamos unas con otras por vivencias y sentimientos y reconocemos en las demás a una igual, todo esto para repensarnos dentro de la sociedad. Practicar la sororidad representa enormes ganancias para las mujeres; una de ellas es la notable mejora de nuestras relaciones, lo que termina por formar un vínculo real e inquebrantable que trasciende de  lo íntimo a lo social y que definitivamente alivia un poco la presión que reposa sobre nosotras. La otra ganancia, que es mucho más política, es que a partir de la unión de fuerzas desde adentro se puede combatir lo que ataca desde afuera, como los estereotipos que intentan definirnos y todas las formas de violencia que recaen fuertemente sobre nosotras. La sororidad es claramente un manto protector cuya misión, además de resguardar, es permitir que de manera armónica se tejan más redes de apoyo mientras se impulsan y desarrollan ideas y mecanismos de participación dirigidos a la igualdad.

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