Con Coronavirus y sin Coronavirus todos a Colpensiones

La crisis ha “develado” lo que siempre ha estado a la vista: las grietas de nuestro sistema pensional. Un sistema que se inventaron en 1993 a través de esa reconocida ley 100, puerta de entrada para que los especuladores del sector financiero jugaran a enriquecerse con el trabajo de los colombianos y a trasladar sus pérdidas a todos.

El gobierno de Duque decidió en esta cuarentena tapar el error estructural del régimen de ahorro individual sin debate alguno, aun cuando sobran los pésimos precedentes de los fondos privados: malas prácticas de afiliación, faltas legales y éticas (como no advertir a sus cotizantes —sino hasta 10 años antes de cumplir la edad de pensión— que de no trasladarse a Colpensiones su mesada en el fondo privado podría ser la mitad de lo que lograrían al pasarse), y la mala fe al omitir a sus afiliados que sus ahorros —tanto a pensión como a cesantías—  podrían reducirse cada vez que las bolsas de valores caigan (como sucedió a principios del mes de marzo).

Por otro lado, esta crisis también ha permitido darle la razón a quienes siempre la han tenido. Previo al brote de COVID-19 el partido de gobierno planteaba acabar con las cajas de compensación familiar y hoy deben aceptar que fue un acierto no haberlo logrado, pues estas son las que en buena parte soportan a la nueva y gran oleada de desempleados formales de este país con el auxilio de protección al cesante.  En este mismo sentido Iván Duque aunaba esfuerzos para tramitar la reforma pensional y acabar a Colpensiones. Sin embargo, ahora expidió un decreto para usar esta entidad de colchón en la descalabrada de los fondos privados y sus inversiones bursátiles.

En definitiva, de hacerse una reforma al sistema pensional, no deberá ser para eliminar el Régimen de Prima Media, pues sin lugar a dudas pasó de ser la piedra en el zapato de los fondos privados (por “acaparar” el 30% de los cotizantes del país) a ser el salvavidas de éstos. Así mismo, quedó más que demostrado que el de Colpensiones es el único régimen capaz de cumplir misionalmente con los principios de la seguridad social, sin importar el estrato o ingresos de sus afiliados. Por todo lo anterior escribo esta columna para reiterar mi invitación a quienes aún no lo hayan hecho de trasladarse a Colpensiones.   

Coda: En este tiempo de crisis económica y de pandemia, nuestros gobernantes han podido hacer lo imposible, lo que ordinariamente no contemplan porque sobran las excusas. En el Atlántico por ejemplo, nos demostraron que sí era posible pagar las nóminas atrasadas de los trabajadores de la salud y también reabrir y habilitar el Cari. Ojalá sigan cesando las excusas y esta situación extraordinaria no resulte en un costo extraordinario por no salvaguardar las vidas de quienes nos cuidan al no dotarlos de sus elementos de protección.

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