Una marcha por los árboles

0

La solución no radica exclusivamente en incrementar el número de árboles en la ciudad, sino también mantener adecuadamente los existentes

Reponer un árbol no es fácil, no solo porque su ubicación es importante, sino porque los costos de reforestar con árboles maduros hace que el proceso de recambio dure años. Sin embargo, esta variable parece no haber sido tomada en cuenta en la ambiciosa —aunque muy retrasada— agenda de obras urbanas del actual alcalde, que luego de sacar pecho por su gestión forestal en su primer periodo, ahora regresa como el hombre de la motosierra.

Ya sea porque el alcalde considera que demasiados árboles oscurecen los parques y espantan a la gente, para construir canchas sintéticas (un negocio) o para obras de movilidad —que solo piensan en el uso de la superficie y desconocen 150 de historia de uso del subsuela para transporte—, las talas de árboles de las que se hablará no corresponden a una política de mantenimiento del arbolado urbano, sino a estas otras necesidades.

Repasemos primero los beneficios de los árboles en las urbes modernas, según la FAO:

  • Los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas (esas que causan cáncer y afecciones cardiacas y que emiten en su mayoría los buses de TransMilenio).
  • Los árboles maduros regulan el flujo de agua y mejoran la calidad del agua.
    Un árbol puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año, secuestrar carbono y en consecuencia mitigar el cambio climático.
  • Los árboles proporcionan hábitat, alimentos y protección a plantas y animales, aumentando la biodiversidad urbana.
  • Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental aumentando los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que descienden la presión arterial y el estrés.
  • Los árboles colocados de manera adecuada en torno a los edificios reducen las necesidades de aire acondicionado en un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción.
  • El paisajismo, especialmente con árboles, puede incrementar el valor de un inmueble un 20%.
    La colocación estratégica de árboles en zonas urbanas puede bajar la temperatura del aire etre 2 ºC y 8 ºC (contrarresta el efecto calentador del alumbrado urbano y los edificios).

Bogotá tiene un árbol por cada 7 habitantes, cuando el recomendado de la OMS es de uno por cada 3 habitantes (estamos por debajo de la mitad del recomendado), y las micro partículas PM 2.5 y PM10 suelen estar en el aire muy por encima del recomendado por la misma organización. En una ciudad con este panorama, preocupa en especial manera lo que Herman Martínez Gómez —exdirector del Jardín Botánico de Bogotá— califica como un ecocidio, ya que según él 19.000 árboles serán talados. Veamos las cuentas:

  • TransMilenio por la Séptima: cerca de 2.000 árboles para abrir espacio a la troncal que se quiere hacer en la emblemática avenida. De estos, algunos árboles son patrimoniales, y deberán ser talados o trasladados con una posibilidad de éxito de tan solo 30%.
  • Metro elevado: Según los diseños se afectarán los árboles de la Avenida de Las Américas, Avenida Primero de Mayo, Avenida Villavicencio, Avenida Caracas y calle 72, comprometiendo para talas más de 10.000 árboles.
  • La infraestructura de las obras para ampliación de la Avenida Ferrocarril, Avenida Ciudad de Cali, Avenida ALO Sur, troncales alimentadoras del Metro, la Avenida calle 92, Autopista Norte, principalmente, ponen el peligro de tala cerca de 7.000 árboles.
  • Sendero Ecológico de las Mariposas en los Cerros Orientales: una gran herida al ecosistema de los cerros que incluirá tala de árboles.
  • Además, de los árboles que va a talar en Bosque de San Carlos, parque El Virrey (donde los vecinos recogieron ya más de 23.000 firmas), parque Japón, entre otros, para construir 14 canchas sintéticas.
    La reserva Van der Hammen —que necesita se avance en su plan de manejo y se reforeste— sufrió un desplante sin precedente de esta alcaldía que rechazó 2.339 recolectados para este propósito por los ciudadanos. En la cabeza del alcalde solo está urbanizarla.

En Bogotá los árboles no solo están siendo talados por razones equivocadas, sino que los procesos y licenciamientos y la planeación de obras se está haciendo desconociendo las comunidades organizadas y los conceptos técnicos, siendo ejemplo de esto el caso del parque el Virrey y de la carrera Séptima. El sinsabor de la ciudadanía es tal que María Isabel Rueda preguntó a Peñalosa: “alcalde, ¿no nos está resultando un poquito autócrata?”.

La alcaldía ha hecho anuncios de arborización en la ciudad y reposición, como se hace en cada periodo, pero como señala el informe de Calidad de Vida del 2013: “(…) que la solución no radica exclusivamente en incrementar el número de árboles en la ciudad, sino también mantener adecuadamente los existentes)”.

Por todo lo anterior, este sábado 14 de julio defensores de la Séptima, la Caracas, El Virrey, reserva Thomas Van Der Hammen, bosque San Carlos, bosque Bavaria, Cerros Orientales, río Tunjuelo y de otros territorios realizaron la marcha de los árboles, saliendo del parque Nacional, tomando por la carrera Séptima hasta llegar al parque de la Independencia, donde se sembraron dos árboles. La consigna que se voceará fue “No a las talas, si a los árboles”. Invitados todos a unirse en redes con #NoMásTalas.

Luego de esa primera muestra ciudadana las talas han continuado en zonas como la Carrera Novena, la Carrera 30, entre otras, por 26 proyectos de renovación “paisajística” que gracias a las consiguientes movilizaciones ciudadanas fueron suspendidos. No es hora de bajar la guardia.

A %d blogueros les gusta esto: