Una velatón por los árboles y la dignidad de Bogotá

El pasado 26 de enero cientos de bogotanas y bogotanos salimos a nuestros parques y convertimos la #VelatónContraLaTala no solo en tendencia nacional de las redes sociales sino en la primera cadena de movilizaciones ambientales de la que la capital colombiana tiene registro en los últimos años. La prensa registró movilizaciones en más de 16 puntos de la ciudad donde la gente se reunió por amor a los árboles y contra la política de talas indiscriminadas del alcalde Enrique Peñalosa, en cuya segunda administración se han autorizado más de 34.000 talas y se han ejecutado más de 11.000.

No es nuevo el desprecio del alcalde Peñalosa por el arbolado urbano. En su primera administración lo había calificado como un “revoltillo asqueroso” y “matorral espantoso” (https://goo.gl/QGBS5E) para ejecutar también talas masivas, y esta vez se atrevió incluso a modificar las normas distritales de silvicultura para convertir al Jardín Botánico en ejecutor de un mal llamado ‘diseño paisajístico’, que no es más que un asunto subjetivo de lo que a la administración le parece más bello para la ciudad, o simple ejecutor de los arreglos necesarios para concretar el enorme negocio de cambiar verde natural por canchas sintéticas y demás zonas duras.

De diversas maneras las vecinas y vecinos de varias localidades de Bogotá han descubierto que la administración ignora sistemáticamente la opinión e incluso la experticia de la ciudadanía respecto al manejo de los parques vecinales y zonales tradicionales, pero increíblemente, la indignación que genera ese maltrato es interpretada por el alcalde como elitismo y calificada de “melodrama”, como en el caso del parque Japón. Hoy, en una franca afrenta a las instituciones y las decisiones judiciales, podemos alimentar el prontuario del alcalde vendedor de buses con un desacato a la Personería, la Procuraduría General de la Nación y la violación de un fallo judicial que ordenaron detener las talas.

La democracia no es un adorno ni un simple trámite en el ordenamiento territorial. La voluntad ciudadana constituye la esencia misma del desarrollo de las ciudades y por eso se organizó para manifestar su decisión de conservar los árboles como parte del patrimonio y la riqueza de Bogotá. Tomemos y repliquemos el ejemplo del parque Japón, El Virrey, los Bosques San Carlos y Bavaria, los parques Canal Boyacá, Humboldt, Iberia, Felicidad, Normandía y tanto otros que paticiparon en esta velatón, que la dignidad que se encendió con cada vela el pasado sábado protegerá el futuro y la vida en nuestra ciudad.

A %d blogueros les gusta esto: